Duelo en la red

El Gran Wyoming
El Gran Wyoming

Un duelo se libra en la red. Lo inició la cadena de los obispos, la COPE, con su recogida de firmas virtual para reclamar elecciones anticipadas en España. Le contestó el programa El Intermedio, del -para la caverna- odiado El Gran Wyoming, de La Sexta, con mucha más imaginación: que venga ya el juicio final. En esta carrera va de momento en cabeza la página de la cadena de televisión, que subraya que «en esta situación de emergencia la Iglesia tiene que ser valiente. Necesitamos que la Conferencia Episcopal se ponga a trabajar. Necesitamos que llegue el juicio que la Iglesia siempre nos ha prometido. Si la lentitud de la justicia española es desesperante, lo de la justicia divina ya no tiene nombre. Necesitamos que Dios se moje, que dé la cara, que decida por fin quiénes son los malos y quiénes los buenos». A fe mía que la iniciativa de la COPE, con la que no comulgo, se queda corta (renuncio a citar siquiera algo de su flojo texto): pedir sólo elecciones anticipadas… con lo bonito que es una buena hoguera para Zapatero y todo el PSOE, que sin duda portan cuernos y rabos y huelen a azufre. ¡Ah!, por último: ahora que la radio divina hace valer su valentía, a ver cuándo hacen otras recogidas de firmas, por ejemplo, para reclamar al PP la limpieza de su casa ante el caso Gürtel o para defender que todo el peso de la justicia humana caiga sobre los curas pederastas; ¡ánimo!

Viva el tren

AVE
AVE

El uso del avión se ha convertido en una práctica cada vez más incómoda en casi todo el mundo. Estancias interminables en aeropuertos interminables antes de poder embarcar; colas, despelote y chequeos para pasar por el arco detector (para esto, que venga ya el escáner corporal); mala educación -para qué negarlo- de mucho personal; retrasos injustificados que dan al traste con todas las planificaciones; conflictos laborales abusivos por parte de quienes tienen la sarten por el mango (controladores, pilotos…); espacio diminuto entre los asientos de pasajeros (cualquier día encontrarán más lugares para embutir gente: ¿qué tal la bodega de carga? ¿o el espacio entre los alerones?) … El ansia de volar que ha perseguido al ser humano desde Ícaro nos ha salido cara. El viaje aéreo se transforma con frecuencia en una pesadilla que deja el cuerpo magullado, y uno cada vez ama más el tren y el AVE, tan pacífico y grato en comparación con su hermano alado.

Vida sintética

El comecocos
El comecocos

Dicen estos días los papeles que los científicos han logrado crear vida artificial, en forma de una célula sintética elaborada a partir de una bacteria que causa infecciones en el tracto respiratorio humano. La han bautizado, aunque no haya habido por lo que se ve intervención divina, como Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0. No proviene de ninguna reproducción previa, aunque en sí misma tenga nombre de reproductor de DVD o Blu-ray, sino de una fría probeta. No se sabe qué será de mayor, pero se le augura un fulgurante porvenir. Quién sabe si de esta célula de momento poco humana podrán nacer en el futuro seres complejos, como jueces, bomberos o controladores aéreos. El alumbramiento de Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0 ha querido coincidir en estos días inciertos con el aniversario de otra célula informática, nacida en los 80, que nos animó muchos ratos de bar a los chavales de aquellos tiempos (no había entonces consolas de videojuegos, no): el comecocos o pacman en su nombre en inglés, que cumple treinta años. Era ésta una célula de comportamiento bastante similar al de cualquier ser humano: deambulaba como enloquecida por pasillos cerrados, no veía más allá de su nariz y ganaba puntos a base de comerse a los demás cuando era necesario. Qué nostalgia.