«Thank you and goodbye»

Gordon Brown
Gordon Brown

No soy yo el que se va, no se entristezcan (o no se alegren; depende). ¡Cómo voy a decirles adiós, con lo que me entretiene este cuaderno de notas! El título de este post hace referencia a la despedida del laborista Gordon Brown ayer por la tarde frente al 10 de Downing Street, en un acto de normalidad democrática con el que dio paso (¡lástima!, :-(,  para qué voy a ocultarlo, pero los votos son los votos) al nuevo inquilino de la residencia de los primeros ministros británicos, el conservador David Cameron, a los pocos días de celebrarse los comicios generales en el Reino Unido. Son las formas uno de los factores que distinguen la democracia, que pese a todas sus imperfecciones es el mejor sistema político -el menos malo al menos de los conocidos en estos milenios de historia- con el que nos hemos dotado los seres humanos. Normalidad, pues, que forma parte de la acendrada democracia británica, y algunos párrafos del discurso de despedida de Mr. Brown, que compareció emocionado y sincero en este vídeo de la BBC: «I loved the job not for its prestige, its titles and its ceremony – which I do not love at all. No, I loved the job for its potential to make this country I love fairer, more tolerant, more green, more democratic, more prosperous and more just – truly a greater Britain» («He amado esta responsabilidad no por su prestigio, sus títulos y su ceremonia, que no me gustan nada en absoluto. No; disfruté de este deber por sus posibilidades para hacer del país que amo una nación más justa, más tolerante, más ecologista, más democrática, más próspera y más justa. Una Gran Bretaña más grande, en verdad»). Tras un «gracias y adiós», frente a los medios, despojado del peso de la púrpura, al (dicen) generalmente hosco señor Brown se le vio en apariencia feliz, relajado, acompañado de su familia, en su último paseo en el Jaguar oficial del prime minister, camino del palacio de Buckingham para su también último despacho oficial con la reina. Ya es historia.

Absurdancias

Cráneo de Neandertal
Neandertal

Tengo tal desconocimiento del mundo del fútbol, que cuando me comentaron que la gran noticia de la red y el trending topic (tema caliente) dominante en las conversaciones digitales durante las últimas horas era una foto de Piqué con otro tal Ibrahimovic, se me fue la cabeza pensando en el ex ministro del Gobierno del PP, de nombre Josep; qué deformación profesional la mía. Craso error, y gran ignorancia. ¡Ah, no! Que son dos futbolistas, parece ser que retratados en una supuesta actitud cariñosa que delataría ¿¿¿¿qué???? Medio planeta ardía en comentarios sobre su supuesta homosexualidad; qué gran noticia. Y la otra gran noticia es que uno de los dos, el tal Ibrahimovic, la desmintió a una reportera de un programa de televisión, con un «vente a mi casa y miras si soy maricón». Qué nivel, el de tod@s. El de una sociedad que se lleva las manos a la cabeza y se contagia una risita histérica ante una foto de dos futbolistas de élite tras la que algunos insinúan que podrían ser homosexuales, y que dicen no serlo. ¿Y? ¿Qué ocurre, que no puede haber futbolistas gays? Por supuesto que los habrá, igual que hay obispos, políticos o charcuteros. ¿Cuándo dejaremos de ver las preferencias sexuales de cada cual como un asunto objeto de crítica? Un reciente estudio científico ha demostrado que nuestra especie, el homo sapiens, comparte parte de genética con la otra especie humana que nos precedió, los neandertales (entre el 1 y el 4% del ADN en los individuos euroasiáticos), echando por tierra las tesis de quienes decían que entre ambas especies no hubo una mezcla significativa. Pero a la vista de la noticia que encabezaba este post, no cabe sino colegir que la proporción de genética neandertal que pulula en nuestro cuerpo es mayor de la que dicen los estudios, por lo antiguos y retrógrados que much@s siguen siendo a estas alturas de la historia, vaya. Y me sorprende, por último, que una red en manos sobre todo de gente joven se altere de tal manera por un asunto como éste; les suponía más avanzados. Curioso.

La vomitona

Mineros
Mineros

Los humanos somos continentes con contenido: vísceras, sangre, otras entrañas. Si nos pinchamos, o nos pinchan, siempre exportamos algún tipo de fluido. En general no nos gusta que nos pinchen (siempre hay depravados/as), pero no tenemos empacho en pinchar a la Tierra, el planeta que nos contiene a tod@s, de la que nos olvidamos que también sufre cuando le sometemos a estas prácticas que tan poco nos gustan en nuestra propia piel. Qué paradójico. El ser humano lleva milenios con el casco de minero puesto, horadándola, perforándola, raspándola, estrujando la tierra para extraer sus riquezas naturales, ora petróleo, ora carbón, ora granito… Lo que toque. Antes preferíamos el oro para hacer caros abalorios y tener un patrón para nuestras monedas. Ahora buscamos como posesos silicio, materia prima básica para la industria electrónica, fundamental para tener bien engrasados nuestros circuitos informáticos; por fortuna abunda bastante. Menos comienza a abundar el petróleo, otro fluido fundamental en nuestro modelo económico, cuyos yacimientos dan síntomas de agotamiento y hartura. Uno de ellos, frente a las costas de Estados Unidos, quizá cansado de los permanentes pinchazos, ha generado una inacabable vomitona que lo está ensuciando todo. Posiblemente sea una venganza: «¿No querías caldo? Pues toma dos tazas». Y lo malo es que parece ser que no podemos dejar de horadar, perforar, raspar y estrujar.