Felices, libres, iguales

Niño
Niño

Mi hija Estrella y sus compañer@s entran a clase entre un torrente de gritos y risas. Son niños y niñas de corta edad, y el color de su piel y sus apellidos no les importan lo más mínimo: somos los mayores los que creamos los prejuicios. Es una imagen en un colegio público de un barrio de Madrid, claro, porque en los centros concertados (sufragados también con fondos públicos, ojo) y privados estas estampas multiculturales, como se dice desde hace un tiempo, son más inéditas. Mi deseo como padre, como el de cualquiera de los que acompañamos a nuestros niños al cole a esa hora de la mañana, es que crezcan felices, libres e iguales. Pero hace falta mucha inversión pública, y mucha más voluntad política (y desde luego al menos en la Comunidad de Madrid no se ve en demasía), para que la escuela pública pueda integrar con eficacia a todos estos pequeños cuyas familias han llegado a España en los últimos años, al modo en que ha venido funcionando el sistema educativo público de nuestra vecina Francia (vecina, ¡pero a años luz en tantas cosas!). Ellos y ellas, los de origen oriundo y los que tienen su procedencia allende de nuestras fronteras, tan españoles los unos como los otros, representan el futuro de esta piel de toro, mestiza para siempre. Y ninguno ha venido al mundo ni con un crucifijo, ni con un velo, ni con una kipá debajo del brazo, sino con un ansia infinita de crecer, reírse y aprender.

Tarde de manifestación

Manifestación
Manifestación

24 de abril. Un día primaveral para pasar una tarde de manifestación, la que ha convocado la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, que comenzará a las 18:30 en Madrid, desde la plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol. En este lugar está previsto que el director de cine Pedro Almodóvar, la escritora Almudena Grandes y el poeta Marcos Ana den lectura a un manifiesto en solidaridad con las víctimas del franquismo y sus familiares. No será la única concentración en apoyo al juez Baltasar Garzón que tendrá lugar hoy en España; otros actos a la misma hora están convocados en otras ciudades, y también habrá concentraciones ante las embajadas de España de varias partes del mundo como Buenos Aires, Bruselas, Londres o París.  En las marchas, como explicaron los convocantes -que reiteran su respeto a las instituciones democráticas-, se mostrará la solidaridad con las víctimas del régimen y se pedirá «justicia, verdad y reparación» para los familiares de los «al menos 113.000 desaparecidos, los fusilados, encarcelados, represaliados y exiliados» por la dictadura. A manifestarse, que la tarde está buena y la causa es justa.

La balsa de piedra

Balsa de piedra
Balsa de piedra

La estupenda idea de que España, ante la crisis de la nube volcánica, actuara como plataforma de vuelos transoceánicos que hiciera posible que los ciudadanos de otros países pudieran volar al menos hasta la piel de toro, para desde aquí retomar el viaje a su destino por otros medios, no hace sino confirmar el carácter de cruce de caminos de esta península que José Saramago describió como «balsa de piedra» en su libro homónimo. Nuestro país se construye sobre un armazón de mezclas de culturas y civilizaciones; así ha sido a lo largo de los siglos, y así debería seguir siendo. Somos el hogar de tantos pueblos que recorrieron Europa, que la galoparon y se detuvieron al topar con este finisterre en aquel tiempo, este fin del mundo del orbe entonces conocido. Y aquí se quedaron, y sus genes se entremezclaron y siguen galopando por nuestros cuerpos: para comprobarlo sólo hace falta salir a la calle para reparar en la variedad de nuestros rostros. Somos grandes en nuestra diversidad, una -sin duda- de nuestras riquezas.