Añil, verde y blanco

Colores manchegos, en Almagro
Colores manchegos

Comencé el año en La Mancha. Recorriendo las llanuras manchegas, tan subyugantes, alternando del cereal al viñedo, del páramo aparente -pero lleno de vida- a los inmensos humedales de Las Tablas de Daimiel, que se asemejan a un espejismo, uno de los mayores espectáculos que se puede encontrar en el medio de la península. Un mar en el medio de Castilla. Son tierras aún hoy en día muy desconocidas para muchas gentes, que bien merecen muchas visitas. Sumergirse en su intenso cielo azul, que se ve reflejado en el añil que colorea muchas edificaciones rurales que salpican sus verdes campos. Reconfortar el cuerpo con sus platos tan sencillos y tan deliciosos, sus asadillos, pistos, duelos y quebrantos, migas, su vino, las berenjenas de Almagro, el queso manchego: sin duda, el mejor queso del mundo. Es la tierra de mi padre, manchego de Ciudad Real. Las mismas tierras que vieron pasar a don Quijote y a Sancho, protagonistas de una novela que, como siempre me recuerda mi mujer, no es sino la más hermosa historia de amistad entre dos almas tan dispares que se puede encontrar en la literatura universal. Conocer La Mancha es enamorarse de ella.

Recuerdos y sabores

Alberto Chicote
Alberto Chicote

En la cena se van entremezclando los recuerdos, dulces y salados, con los sabores del menú largo y ancho que nos ha preparado nuestro querido cocinero Alberto Chicote, rebosante de bonhomía y cariño hacia sus ex compañeros de clase, que nos juntamos esta noche del viernes 26 de febrero en su restaurante, el NODO. Va desfilando por la mesa la fusión del mediterráneo y de oriente que atesora Chicote. Estallan y se expanden por el paladar los aromas del pan de gamba con salmorejo, albóndigas con miso, pizzas de cristal,  dim sum de oreja, tataki de atún, jamón de toro, sushis y sashimis ibericoorientales, secreto ibérico marinado, finísimas tempuras, esturión ibérico, jarrete de ternera braseado, bombas de lichis… En las conversaciones de Cabeza, Carrrillo,  Javi, Casco, Rubiato, Concha, Fuentes, Esther, Angus, Nacho,  David, Nuria, Tito, Quillo, Dorado, Luna, Conde, Torrecilla… aparecen los recuerdos, el teacuerdasde y el quéhacesahora, unas pinceladas para ponernos al día, sacudirnos el peso y el paso del tiempo y volver a corretear juntos, entre empellones, por los patios del colegio Amorós. ¡Buena suerte, compañer@s!