La revelación

Equilibrio
Equilibrio

Momentos de la vida en que se sintió incapaz de acometer algo, pero lo hizo y al final no resultó ser tan complicado. Solo hay que sacudirse ese miedo que atenaza, esa mente controladora que tantas veces niega el atrevimiento. Nunca ha olvidado la primera vez que logró flotar en el agua y entender el concepto. Recuerda bien la primera vez que guardó el equilibrio en una bicicleta. Y siempre le acompañará la primera vez en que vio aquellos ojos en el bosque urbano y quedó prendado de ellos, sabiendo que de esa mirada quería ser siempre preso, que por fin la había encontrado. Luminarias en el medio de la hojarasca y la bruma que le guiaron desde entonces. Ojos que le permiten, a un tiempo, flotar de felicidad y que le brindan enseñanzas para seguir guardando el equilibrio en esta vida tan complicada, con una certeza clara de que lo mejor está por venir. Instantes mágicos de la vida que no se olvidan, revelaciones.

Pedaleando

Patines
Patines

«Mi madre me dijo que nunca dejara de pedalear. Que pedaleara fuerte, fuerte, cuando comienza la subida de la loma de la salida del pueblo, en la carretera que lleva a la vega, y que me dejara llevar por la bici cuando comenzara el descenso. Me dijo que no me acalorara cuando apretase el sol, que me cubriera la cabeza y que llevara siempre mi cantimplora. Mi madre se fue, y nunca supo si yo llegué a manejarme en la bici. Porque ocurre que siempre que aprendía a guardar el equilibrio y a conducirme con propiedad, a finales de verano, enseguida llegaba el frío y se acortaban los días. Dejaba de salir por el pueblo con la bici, y se me olvidaba cómo pedalear durante los meses oscuros. Así que cada verano, cuando volvía el color y la calor, tenía que repetir el rito de encaramarme en el cacharro, aprender a guardar el equilbrio y tirar para adelante esquivando los obstáculos que la vida te pone por delante. Han sido tantos años así que nunca he aprendido a montar bien del todo. Este año que el verano se está prolongando tanto y que todavía sigo usando la bici, este año que me está dando cuartelillo, igual lo consigo y logro aprender sin que se me olvide luego. Claro que mis amigos dicen que la bici ya no se lleva; que ahora lo molón son los patines. Hay que joderse. Así es la vida.»

El equilibrio

Bicicleta
Bicicleta

Si tuviera un lienzo en blanco, proyectaría todas las imágenes en forma de diapositiva que han compuesto este verano de 2010 a punto de rematar. Desfilarían una detrás de otra las imágenes de los lugares que he visitado, los rostros de la gente amable que he conocido, el aspecto de los platos que he saboreado, las aguas de los mares que han bañado mi piel, los rayos de sol que me han tostado. Pero de todas las imágenes, para el disco duro de la posteridad, conservaría una de forma muy especial: la de mi hija Estrella montando en el patio de mi casa sobre su pequeña bicicleta sin ruedines, aprendiendo a guardar el equilibrio. Una lección clave que ella aprendió muy rápido: guardar el equilibrio, procurarlo al menos, sobre ese hilo invisible, tan inestable, que es la vida.