Libertad de prensa

Periodista
Periodista

Es 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa. De tal manera que no está de más recordar algún precepto, como el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Una prensa libre, independiente y crítica es clave en nuestro sistema democrático, y todavía hoy, en nuestro país, sigue expuesta a riesgos y presiones, como ocurrió con las fotos de políticos valencianos vinculadas con la trama Gürtel censuradas no hace mucho por una institución oficial de la Comunidad Valenciana, y que la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) ha decidido exhibir con motivo de este 3 de mayo. En numerosas partes del mundo, los periodistas siguen siendo incómodos testigos, que incluso hay que eliminar. Sin su valiente trabajo, si a ell@s les dejan mudos, el resto nos quedaríamos ciegos y sordos. No lo permitamos.

Desde el jergón

Judy Garland
Judy Garland

«Desde el jergón, con fiebre y con dolor, doctora, me imagino una delirante versión de El Mago de Oz. Veo a Mariano Rajoy transformado en Judy Garland, con trenzas y zapatos de rubí, cantando Over the rainbow, pero en una versión más acorde para su persona: Over los chuches. Y en su viaje por el camino de baldosas amarillas (aquí también cambia el color original por otro más bien caqui, o caca) no acompañan a Rajoy un león cobarde, un espantapájaros sin cerebro y un hombre de hojalata sin corazón, no. Sus amiguitos son un tal Bárcenas, otro llamado Bigotes y un tercero, el tal Correa, todos muy listos, con la mente muy rápida y las manos muy dispuestas para agarrar lo que sea, los tres brincando y trincando. Es una versión de pesadilla, que me hace sufrir, con lo que a mí me gusta esta obra (la original de L. Frank Baum, llevada al cine en 1939). ¿Me queda mucho de fiebre? Por cierto, doctora, que de esta obra ya clásica se pudo ver hasta el pasado día 18 una estupenda versión en formato musical -para pequeños, pero también para grandes- en el teatro Príncipe Gran Vía, de Madrid, bajo el título El Mago de Oz: El Musical; si la reponen en alguna sala, no dude en ir a verla con la parentela. Sin Rajoy, claro (aunque eso ya va en gustos). Vuelvo al jergón.»