Geografías desconocidas

Turismo Raro
Turismo Raro

Entre que uno no valora lo suficiente lo que tiene más cerca (y a veces, ¡ay!, hay que perderlo para valorarlo) y que lo próximo no siempre es lo más conocido, los humanos nos pasamos la vida vagando entre geografías desconocidas. Lo tenemos todo al alcance de la mano, pero lo pasamos por alto. Recuerdo a una querida excompañera de trabajo de Barcelona a la que regalé una guía de la Ciudad Condal cuando decidió retornar a BCN  tras largos años viviendo fuera, para que los mapas del libro anticiparan y fueran desbrozando su reenncuentro posterior con la ciudad de su infancia. Es lo que se me viene a la cabeza cuando recorro esta gran, extraordinaria ciudad de Madrid, llena de rincones por descubrir que no siempre son los que figuran en las guías turísticas. Y es lo que se refleja en una exposición que se acaba de inaugurar, el proyecto Turismo Raro, para que lo próximo se torne conocido y valorado, para que descubramos el alma que late bajo la coraza de asfalto de Madrid, repleta de rincones singulares y muchas veces ocultos a nuestros ojos transeúntes.

Alcaldes y alcaldesas

Alcalde
Alcalde

He conocido a muchos alcaldes, de otros tantos partidos políticos. Regidores de grandes ciudades, de villas medianas y de pueblecitos. Me quedo con estos últimos, los alcaldes de pueblecitos que están no alejados de la gente en despachos enmoquetados, sino a pie de calle, compartiendo problemas con sus paisanos, escuchando sus quejas y recibiendo también sus halagos cuando se ha asfaltado una calle, se ha reparado un alumbrado o se ha conseguido que el pueblo tenga por fin biblioteca. La luz del despacho de estos alcaldes y estas alcaldesas no se apaga nunca. En España hay más de ocho mil alcaldes; ese es el número de cargos que ahora está en liza desde el arranque de la campaña electoral. Y los corruptos son minoría, por más que solo se ponga el foco sobre los malos y que en la lógica de los medios de comunicación solo sea noticia en grandes titulares cuando alguno mete la mano en la caja. Solo es noticia el escándalo, y no cuando consiguen que los niños del pueblo tengan piscina o que la nueva depuradora permita que se deje de verter porquerías al río. La consecuencia de esto último es que mucha gente coge la parte por el todo y piensa que, al final, son todos unos corruptos. Y eso, sencillamente, no es justo.

Gustirrinín

Monumento
Monumento

Las ciudades están llenas de estatuas de caballos con pintorescos seres a cuestas: a veces son generales, a veces príncipes, a veces reyes. Al revés no suele ocurrir: “Monumento dedicado al jamelgo que tuvo que soportar el maloliento culo del patán aquel que amargó a su pueblo”. También hay otros monumentos dedicados a valerosos soldados o a adustos próceres. Casi siempre son hombres los homenajeados. Pero no abundan monumentos dedicadas a cosas más próximas, a inventos cercanos: un monumento, por ejemplo, dedicado a quien tuvo la genial idea de cuajar unos huevos y unas patatas en un cacharro de cocina para crear la tortilla española, u otro para alabar a la madre naturaleza que creó en nuestro cuerpo las terminales nerviosas que dan gustirrinín a los diversos sentidos, incluso otro más “a la memoria de aquellos que dedican su vida a hacer felices a los demás y no a joder la marrana”. Estos últimos serían unos monumentos de diseño más complicado, sin duda, pero que también despertarían una general admiración ciudadana.