Encabronamiento perpetuo

Carmencita
Carmencita

Conozco a un tipo que vive en un país que está dividido en dos o tres partes; no lo sé; nunca se me dio bien la geografía a pesar de tener varios atlas por los estantes. Pero sé que hay pobladores de esta nación, en general muy esparcidos de los valles a las montañas, que viven en un permanente estado de cabreo; mejor dicho, en un encabronamiento perpetuo a cuenta de cualquier asunto, aunque tienen algunas fijaciones: las lenguas cooficiales, el serrrrompelanación, el terrorismo, el tabaco, la familia (tradicional), la crisis, el aborto, los condones, el PSOE, Zapatero, Rubalcaba, el precio de la leche o el número de hebras que vienen en el botecito de azafrán Carmencita. Lo que sea vale para alimentar su crispación, y venga y dale y dale y venga, al derecho y al revés, por detrás y por delante. ¿Hay problemas? Por supuesto. ¿Quiere usted arrimar el hombro para ver si salimos todos juntos en vez de quejarse tanto? Hombre, hasta ahí podíamos llegar. Cuanto peor, mejor. Y luego hay otra parte cansada de escuchar este encabronamiento permanente, que a los primeros les permite avanzar, qué duda cabe. Y luego hay otra parte… Y otra… Y otra… España es un Estado, claro, y también es un estado de ánimo.

Contra la crispación

Gabrielle Giffords
Gabrielle Giffords

El atentado de Tucson (Arizona) contra una parlamentaria demócrata estadounidense debería actuar como una advertencia. Un aviso contra todos los que tensan la vida política hasta hacerla irrespirable; quienes desprecian a su oponente político y sólo profieren invectivas, diatribas y escupen palabras que otros acaban convirtiendo en balas asesinas. Quienes incendian la vida política, de uno y otro signo, aunque no es casual que siempre en el bando de las víctimas suelan estar quienes tienen una mentalidad progresista, como Gabrielle Giffords. Y un aviso también contra la enloquecida proliferación de armas en Estados Unidos, que ya describió hace años el cineasta Michael Moore en el documental Bowling for Columbine, sin demasiado éxito hasta ahora.