Bombarderos ciegos

Bombardero
Bombardero

Pilotaron las aeronaves de combate durante los tiempos aparentemente brillantes a primera vista, profundamente oscuros bajo la superficie. Los tiempos del boom del ladrillo, la burbuja inmobiliaria y un crecimiento económico más falso que Judas. Desde ahí arriba derramaron sobre nosotr@s, los incrédulos de abajo, toda clase de mierdas. Esparcieron tóxicos por doquier encima de nuestras cabezas: tasaciones sobrevaloradas, hipotecas infladas, créditos a mansalva. Fueron como los bombarderos ciegos que sueltan las bombas bajo sus alas a un golpe de joystick, dan media vuelta en el aire y siguen volando en el cielo, consolándose en que no ven el mal que comportan sus actos bajo sus alas. Acaban hasta condecorados tras la guerra. Ahora vuelven los mismos bombarderos ciegos echando sobre nosotr@s, los de abajo, toda una nueva oleada de bombas no de racimo, sino de tijeras que recortarán nuestros cuerpos: fuera derechos, fuera libertades. Los culpables del caos de la crisis aseguran, más borrachos de cinismo que de costumbre, que también tienen la solución. Y volverán a ser condecorados después de dejar tras de sí, aunque no lo vean, o no lo quieran ver, un rastro de destrucción.

No somos nada

Japón
Japón

El mono maniático que es el ser humano bajo del árbol para tomar conciencia de su existencia e intentar domeñar la naturaleza hace miles de años, pero no tantos. Los historiadores destacan que la especie humana, situándola sobre un reloj imaginario de 24 horas de existencia de la Tierra, apareció a las doce menos algunos minutos, apeñas un puñado de segundos antes de la medianoche. Esto es, que somos unos advenedizos de última hora aunque nos creamos los reyes y reinas del mambo. La catástrofe de Japón (toda la solidaridad de este modesto blog hacia esa nación) da que pensar sobre la fragilidad y debilidad de la vida humana y su incierto futuro al lado de la fuerza de la naturaleza, una situación agravada por las trágicas consecuencias de las centrales nucleares, poderosa fuente de energía y poderosa fuente de destrucción también. No somos nada.