Poveda para primavera

Miguel Poveda
Miguel Poveda

Para comenzar de nuevo la primavera nada mejor que una recomendación musical: la de Miguel Poveda, que saca nuevo disco. El cantaor catalán edita ArteSano, en el que recopila palos diversos del blues de la piel de toro. Cuenta Poveda que se trata de un trabajo con “mucho colorido, artesanal, que pasea por diferentes poblaciones que han sido cantaoras, como Cádiz, Triana, Jerez, Sevilla o Málaga, con un montón de paisajes, sonoridades y emociones distintas”. Y Miguel Poveda se rodea no solo de grandes músicas, sino de grandes músicos: Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Isidro Muñoz, Diego del Morao, Manuel Parrilla, José Quevedo Bolita y Jesús Guerrero. Todos quienes vibraron con el exitoso Coplas del querer, editado en 2009, están de enhorabuena en esta primavera, y ojo, que el flamenco es adictivo, como asegura este artista, que con su música ha contribuido a atraer a este género a multitud de seguidores: hablamos de una música “hermosa, emocionante, auténtica y mágica”. “Al que entra en el flamenco una vez por un lado importante se queda para siempre”, avisa. Tiene toda la razón: hay que pintar de flamenco la primavera.

Rock & Rot

Ariel Rot
Ariel Rot

Vino a España hace muchísimos años, desde el otro lado del charco, desde su Argentina natal, para quedarse -para nuestra fortuna- entre nosotros, en el Foro, trayendo con él su don más preciado: su música. El músico Ariel Rot ha sacado nuevo disco, Solo Rot, un latigazo de alto voltaje de rock and roll (con otros palos que también le gustan a su autor) que libera el cuerpo del oyente de los últimos fríos de este largo y prolongado invierno que ha penetrado hasta la primavera. Rot se arma de una navaja barbera bien afilada y construye un disco guitarrero (no puede ser de otra manera), con muchos toques stonianos y unas inspiradas letras. En el caso del talentoso Ariel la genética funciona: su hermana, la actriz Cecilia Roth, su madre, la también música Dina Rot (intérprete por cierto de canciones de nuestra tradición judía sefardita), y él mismo, un prodigio de músico cuyo arte ha traspasado generaciones, desde los adolescentes que tarareábamos los clásicos éxitos de Tequila (recientemente recuperados gracias a la colaboración entre Ariel y su compañero Alejo Stivel), a los ya no tan adolescentes que nos entusiasmamos con Los Rodríguez o le descubrimos a él como un extraordinario solista en sus discos en solitario. Gracias, Ariel, tú eres rock & rot.