Triste cuento

Niña
Niña

Érase una vez dos colegios, separados por una calle, en el mismo barrio, cualquier barrio, qué más da. El primero, público; el segundo, concertado. Uno era, digamos, más multicultural, acorde con los múltiples tonos de la piel de la España contemporánea: había niños y niñas de múltiples orígenes, de aquí, pero también de allá, de allende los mares. Pero todos eran españoles, claro, que es algo que algunos olvidan. La ciudadanía está por encima de la piel. En el segundo colegio eran todos sólo de aquí; apenas había niños cuyos padres hubieran venido de fuera. Son dos mundos paralelos, que se desarrollan a un tiempo, y con tristeza. Los niños que se crían en el segundo colegio están creciendo en una burbuja irreal, y cuando se den de bruces en el futuro con una realidad multicultural quizá se pregunten qué ha pasado durante los años pasados. También los del primer colegio se podrán hacer las mismas preguntas. Quiénes les impiden que se mezclen, crezcan juntos y aprendan juntos. La Administración, la Comunidad de Madrid en este caso, tiene mucha responsabilidad en haber consagrado estos mundos separados. También muchos padres que no quieren que sus hijos se mezclen. Se están creando nuevos guetos ante nuestros ojos, y parece que nadie hace nada por evitarlos. Se están alimentando prejuicios muy peligrosos. Atención a la sociedad que se avecina. Este es un triste cuento y hasta podría ser un triste SOS desesperado. Ahora bien: seguro que muchos de estos padres luego cogerán a sus hij@s y les llevarán a conocer países extranjeros: «Es bueno que el niño conozca otras culturas». Cuánta hipocresía. Cuánto cinismo. Este es un triste cuento. Vaya tela. La cosa tiene cojones. Oh, yeah.

Primarias socialistas 2.0

Twitter
Twitter

Lo han destacado varios comentaristas avezados y diversos medios de comunicación desde la noche de este domingo (pero tampoco muchos): las elecciones primarias del Partido Socialista de Madrid han vuelto a demostrar el poder creciente de las redes 2.0, que se puso de manifiesto en el proceso de recuento de los apoyos recibidos por Tomás Gómez y Trinidad Jiménez. Numerosos twitteros apostados en las agrupaciones socialistas madrileñas fueron volcando datos in situ sobre el avance del recuento de votos, a toda velocidad, hasta dar con el resultado final, sorprendiendo por su rapidez a propios y extraños. La propia Trinidad Jiménez felicitó al vencedor, Tomás Gómez, a través de esta red de microblogging, que agrupó centenares de comentarios a través del hashtag #primarias (¿se llama, así, no @carloshidalgo?; yo es que soy neófito, ya sabes). Ojalá que el 22 de mayo de 2011, fecha de las próximas elecciones autonómicas, también se pueda anunciar la victoria del socialista Tomás Gómez en la Comunidad de Madrid a través de Twitter. ¿Tiene Esperanza Aguirre perfil en esta red? Yo no voy a tomar ni la molestia de buscarlo, pero que se lo vaya haciendo si no lo tiene, porque los tiempos están cambiando. Además, Twitter le viene bien a la política de la presidenta conservadora madrileña, por la tendencia de Aguirre a reducir a la mínima expresión los servicios públicos madrileños: microeducaciónpública, microsanidadpública, microetc…

Felices, libres, iguales

Niño
Niño

Mi hija Estrella y sus compañer@s entran a clase entre un torrente de gritos y risas. Son niños y niñas de corta edad, y el color de su piel y sus apellidos no les importan lo más mínimo: somos los mayores los que creamos los prejuicios. Es una imagen en un colegio público de un barrio de Madrid, claro, porque en los centros concertados (sufragados también con fondos públicos, ojo) y privados estas estampas multiculturales, como se dice desde hace un tiempo, son más inéditas. Mi deseo como padre, como el de cualquiera de los que acompañamos a nuestros niños al cole a esa hora de la mañana, es que crezcan felices, libres e iguales. Pero hace falta mucha inversión pública, y mucha más voluntad política (y desde luego al menos en la Comunidad de Madrid no se ve en demasía), para que la escuela pública pueda integrar con eficacia a todos estos pequeños cuyas familias han llegado a España en los últimos años, al modo en que ha venido funcionando el sistema educativo público de nuestra vecina Francia (vecina, ¡pero a años luz en tantas cosas!). Ellos y ellas, los de origen oriundo y los que tienen su procedencia allende de nuestras fronteras, tan españoles los unos como los otros, representan el futuro de esta piel de toro, mestiza para siempre. Y ninguno ha venido al mundo ni con un crucifijo, ni con un velo, ni con una kipá debajo del brazo, sino con un ansia infinita de crecer, reírse y aprender.