El solar

Crisis
Crisis

«Érase una vez un líder de la oposición al que no le importaba que todo se fuera al garete con tal de quedarse con el solar. Es más, anhelaba que todo se fuera al garete, y cuanto más rápido mejor, para que él pudiera aposentar sus reales en el poder de la forma más cómoda posible. Le traía sin cuidado que los edificios se cayeran a cachos, que los inquilinos lo pasaran mal, que él no iba a apoyar lo más mínimo al Gobierno de turno para intentar remar todos en la misma dirección, la de la recuperación de la crisis. Le daba igual que los mercados internacionales y las grandes instituciones mundiales estuvieran mirando con lupa los movimientos del Ejecutivo: él no iba a variar un ápice su posición y se enrocaba en su habitual respuesta del no a todo. Que todo se despeñe y se reduzca a escombros, que ya llegaré yo al solar para edificarlo de nuevo (en esto de edificar y sacar tajada los de su partido saben bastante). ¿Que le llaman irresponsable? Le da igual; lo importante es el final, lo que hay por el medio le trae sin cuidado. Y lo más curioso es que se las da de gran patriota…» El desenlace de este cuento con tantos visos de realidad lo escribirán ustedes.

Duelo en la red

El Gran Wyoming
El Gran Wyoming

Un duelo se libra en la red. Lo inició la cadena de los obispos, la COPE, con su recogida de firmas virtual para reclamar elecciones anticipadas en España. Le contestó el programa El Intermedio, del -para la caverna- odiado El Gran Wyoming, de La Sexta, con mucha más imaginación: que venga ya el juicio final. En esta carrera va de momento en cabeza la página de la cadena de televisión, que subraya que «en esta situación de emergencia la Iglesia tiene que ser valiente. Necesitamos que la Conferencia Episcopal se ponga a trabajar. Necesitamos que llegue el juicio que la Iglesia siempre nos ha prometido. Si la lentitud de la justicia española es desesperante, lo de la justicia divina ya no tiene nombre. Necesitamos que Dios se moje, que dé la cara, que decida por fin quiénes son los malos y quiénes los buenos». A fe mía que la iniciativa de la COPE, con la que no comulgo, se queda corta (renuncio a citar siquiera algo de su flojo texto): pedir sólo elecciones anticipadas… con lo bonito que es una buena hoguera para Zapatero y todo el PSOE, que sin duda portan cuernos y rabos y huelen a azufre. ¡Ah!, por último: ahora que la radio divina hace valer su valentía, a ver cuándo hacen otras recogidas de firmas, por ejemplo, para reclamar al PP la limpieza de su casa ante el caso Gürtel o para defender que todo el peso de la justicia humana caiga sobre los curas pederastas; ¡ánimo!

¡País!

¡Más empatía!
¡Más empatía!

«El caso es que tengo un dolorcillo aquí, atrás, en la espalda. Uf, míratelo, seguro que tienes algo malo; así empezó mi cuñada, y ya ves. Vaya, parece que al coche no le quiere entrar la marcha. Uf, claro, con este coche viejo; te veo comprando uno nuevo y, vaya, justo ahora que acaban las ayudas oficiales y sube el IVA, qué mala suerte. Estoy preocupada por mi empresa; la cosa va mal. Uf, qué mala pata, y con la edad que tienes; no te preocupes (que si necesitas algo ya sabes dónde no me tienes). Pues resulta que ando de baja; me han encontrado algo raro y estoy preocupado con las pruebas. Uf, ¿me lo dices o me lo cuentas?; yo acabo de tener un catarrazo que pa qué. Tengo un cabreo; mi hijo pequeño no estudia nada y no veo manera de motivarlo. Uf, carne de cañón; si yo ya te decía que ese chico es un vaguete. Espero que salgamos de la crisis cuanto antes. Uf, qué va. Mira Grecia. Vaya, parece que el avión atraviesa una turbulencia; qué nervios. Uf, nos matamos fijo. Padrenuestroqueestásenloscielos. Qué bien está remontando el equipo; creo que salvará la Liga. Uf, para nada. Estos mantas bajan a segunda, fijo. ¿Qué tal me queda el vestido? Uf, te hace un poco gorda, ¿no? Estoy segura: quiero tener un hijo. Uf, ¿a tu edad? Mira que ya estás talludita. Etcétera… ¿Por qué nos cuesta tanto, sencillamente, intentar comprender al que tenemos enfrente? Curiosa España, doctora, este país en el que tododios tiene un cenizo dentro, siempre en forma de última y fatalista palabra para decir, apostillar y quedar por encima, como el aceite (con algunas honrosas salvedades, de acuerdo; no hay regla sin excepción). Dígame, doctora, ¿dónde pueden recetar empatía («Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro», DRAE) en dosis industriales?»