[No-Res], para qué esta nada

Colonia Castells
Colonia Castells

El IX Festival Internacional de Documentales de Madrid, Documenta Madrid, ha premiado con todo merecimiento un magnífico documental, [No-Res], de Xabier Artigas (con la valiosa e imprescindible producción de mi excompañera Ana Castañosa), que recoge los estertores de una forma de vida en una colonia fabril obrera de Barcelona arruinada por la piqueta y las ansias especuladoras. [No-Res] es también una metáfora de la crisis: la burbuja que nos envolvía y cuyo estallido en mil pedazos se está llevando por delante, en una brutal onda expansiva, vidas y proyectos, arruinando la vida de las gentes más humildes y trabajadoras. Un documental sin apenas diálogos, porque no hacen falta: las imágenes lo dicen todo y hablan por sí solas, esa nada que da paso a la nada. Una colonia de viviendas humildes, pero llenas de vida, asolada para pasar a ser un solar poblado por las ratas. Anoche tuve oportunidad de ir a verlo en Matadero Madrid, sede del festival, y me llevé a mi hija Estrella, que con seis años ha heredado en vena la cinefilia de su madre. Me lo pasé en grande a pesar de la tristeza que emana la cinta. Estrella aliñó con sus comentarios de cría espabilada los silencios del documental, y extrajo dos conclusiones: sus críticas a los poderes públicos que han alimentado la burbuja y su abatimiento por ver que se derriban «los sueños de la gente». Su mente de seis años carbura mucho más que la de otros de cuarenta.

Otro modelo económico

Un molinillosaurio
Un molinillosaurio

«Como el meteorito que se supone que acabó con los dinosaurios hace miles de años, así fue el estallido en forma de crisis económica mundial que se llevó por delante a los grúasaurios allá por el 2009 de nuestra era. Anidaban los grúasaurios en las grandes ciudades y en las costas; se alimentaban de especulación inmobiliaria, devorando terreno a carrillos llenos; engullían créditos hipotecarios con gula, y excretaban luego unas feas heces que a veces terminaban  en la cárcel. Pero la crisis los barrió del mapa, sí. Su extinción dejó el horizonte limpio de su presencia, en una imagen chocante cuando durante décadas habían sido la especie hegemónica doquiera que un humano dirigiera la mirada por encima de los tejados. Fue el fin de la economía liderada por el grúasaurio, y sobre sus restos en descomposición se comenzó a erigir un nuevo modelo, se supone que destinado a durar por más tiempo, y de manera más eficaz para la salud de los humanos, más sostenible como se decía en aquel entonces: así empezó la era del molinillosaurio. Pero esta es otra historia.»