Chabacano, SA

Peineta
Peineta

«Ha nacido Chabacano, SA (en adelante, Chabacanosa), una empresa que sigue las últimas tendencias en saludos y buenas formas que han puesto de moda políticos como José María Aznar y Esperanza Aguirre. En Chabacanosa, por unos modestos honorarios, aprenderá usted a dirigirse con gracejo y estilo a sus amigos y enemigos. Le enseñaremos también a despedirse con garbo de conocidos y desconocidos, dándole siempre un toque cool y trendy a los adioses. Olvídese de los sosos «hasta luego» o «hasta más ver» y sustitúyalos por un buen corte de mangas, unos cuernos o una peineta en todo lo alto. Contamos con los mencionados profesores de reconocido (des)prestigio, que le harán triunfar en cualquier reunión social y acaparar la atención de fotógrafos y cámaras de televisión. ¡Ponga una peineta en su vida y salga en las primeras planas!»

Carta a la condesa

Esperanza Aguirre
Esperanza Aguirre

«Estimada (¿?) condesa. No parece propio en alguien de tan alta cuna como usted expresarse como si fuera de tan baja cama, usando improperios tan bastos para alguien de su categoría: el hijoputa. A fin de enriquecer su catálogo de insultos, para cuando tenga otro micrófono abierto y quiera despacharse a gusto contra alguno de sus queridos compañeros de partido, ahí va una pequeña lista de palabrotas alternativa, de sabor más clásico, que modestamente creo que van mejor en boca de una dama de tan alta alcurnia como usted: bellaco, berzotas, chisgarabís, bobo, simplón, cantamañanas, mequetrefe, catacaldos, gazmoño, lameculos, tiralevitas, marisabidillo, mercachifle, pitiminí, alfeñique, zascandil, malparido, lerdo, tarugo, zopenco, pazguato, majadero, papanatas, gaznápiro, lelo. Y como usted habla a las mil maravillas la lengua de la Pérfida Albión, someto a su consideración, como Dama del Imperio Británico que también es, algunas gruesas invectivas en ese idioma: motherfucker, dickhead, son of a bitch, jerk, asshole, bastard, jackass. Permaneceré atento a la pantalla para ver si sigue estas recomendaciones lingüísticas. Ya me despido. Ni suyo, ni afectísimo. De nada.»