Real realidad

Catalina de Aragón
Catalina de Aragón

Los reyes, reinas, príncipes y princesas se casaban antes por intereses: el mantenimiento de un imperio, la consolidación de una alianza militar, el reforzamiento de una dinastía. Hubo otra princesa Catalina, Catalina de Aragón, casada con el célebre Enrique VIII, reina de Inglaterra, que ilustra bien esa era de confabulaciones y conjuras de unos reinos frente a otros. Siglos más tarde, en estos tiempos globales que vivimos, las bodas reales se han convertido en un gran espectáculo que tiene audiencias incalculables, con el apoyo entusiasta de unos medios de comunicación que envuelven en toneladas de almíbar y oropel enlaces que ya no son de sangre azul, sino de jóvenes enamorados, que se siguen casando por interés: el interés en que las familias reales no se extingan, a costa de que la sangre azul se vaya decolorando y tiñendo de los tonos de la gente de la calle (de lo cual surge una pregunta: si la sangre azul ya no es un requisito para tan altas magistraturas, ¿no sería preferible que las jefaturas de los estados las puedan ejercer personas elegidas en las urnas?). Los enlaces reales enloquecen al mundo digital, con las redes sociales echando humo con los chascarrillos de la basca, aunque en realidad, la realidad real de muchas de las gentes que vieron ayer el chou por la tele o por Internet siga siendo bien distinta: el euríbor que aumenta, el paro que sube, el miedo al futuro, los efectos de la crisis que nos siguen golpeando.

Blogroll

"Lagartijas..."
"Lagartijas..."

Repaso la lista de blogs y webs que ahora mismo tengo entre los favoritos de «la Faktuna», como suele decir un querido compañero de brega. Son lecturas que me guían cuando navego por las aguas de este cuaderno de bitácora que me acompaña desde hace casi año y medio. En mi relación de blogs destacados abajo a la derecha aparece uno de la fotógrafa Daniela Börner. Hay otro que recoge noticias «en positivo», porque estamos demasiado acostumbrad@s a que solo la catástrofe salte a la primera plana. Sigue en la lista el blog de una política, la socialista Elena Valenciano. Hay dos más de un par de colegas periodistas, Fogonazos y Periodismo Ficción. Entre mis preferidos, otros dos más, de sendos queridos amig@s y extraordinarios compañer@s, Lagartijas al Sol y Sueños de Loto. Cierran la relación la web del diseñador lucense Matalobos y dos más cargados de nutrientes: uno de curiosas recetas en ladino, la lengua judeoespañola, Savores de Siempre, y uno dedicado a la literatura, con exquisita sensibilidad y gran originalidad, Poetryandmuchmore. Todos ellos hacen compañía a «la Faktuna» en esta singladura.

#Titulares# ¡Feliz año 11!

Estrella y bengala
Estrella y bengala. ¡Feliz 2011!

El 10, tan orondo él a primera vista, acabó demostrando que tenía unas curvas muy peligrosas que terminaron produciendo más de un siniestro total durante estos doce más bien insoportables meses. Menos mal que nos dice adiós. Prometía ser un año redondo y, como todo el que se cree perfecto, resultó insoportable. Tenía el 10 demasiados michelines, algunos de los cuales nos acabaron asfixiando. El año del agravamiento de la economía global. El año del Tea Party. La ebullición de partidos xenófobos en Europa. El envalentonamiento de la derecha. Los recortes sociales impuestos por la crisis. El estado de alarma. La huelga general. Las dudas de la izquierda. Los casinos universales que acaban maniatándonos. El imposible aprendizaje de la insondable macroeconomía y su efecto en la vida cotidiana. El rostro del poder desvelado por Wikileaks. La suspensión de Garzón. Algunas alegrías. La victoria de la roja. El Nobel a Mario Vargas Llosa. La irrupción de las sombras, con la confianza de que, a pesar de los pesares, algún rayo de sol las pueda despejar, de que alguna sonrisa relaje el rostro. En lo personal, el primer año de este modesto blog (250 entradas, ¡casi 12.000 visitas!; muchas gracias por la fidelidad y el cariño diario de tantos buenos lector@s, que me animan a seguir escribiéndolo).  Ha sido el año en el que murió mi madre, Felicitas (71): aunque tus ojos se entornaron, sigo sintiendo el aliento de tu mirada azul. Y nunca olvidaré todo el afecto recibido en ese duro momento. El año en que su nieta, mi hija Estrella (5), aprendió a leer. Hay futuro. Queda esperanza. ¡Feliz año 11!