Testigos

Jorge Semprún
Jorge Semprún

Todo hombre, toda mujer, es un testigo de su tiempo, una memoria de lo que ha vivido para los que vendrán detrás. Cuando uno va llegando a una edad, comienza a notar de manera más especial la marcha de los predecesores. En algunos casos, los padres, los tíos, los seres que te han acompañado en tu camino vital. En otro, las personas que han construido este ser colectivo que es España, con todas sus alturas y sus bajuras. Nunca he leído ningún libro de Jorge Semprún; lo reconozco no sin cierta vergüenza, sí artículos o declaraciones, pero nunca ningún volumen. Y eso que su figura me atrae desde hace mucho tiempo. Prometo hacerlo. Porque es el mejor homenaje que se le puede rendir a un autor: que su obra siga viva a través de sus lectores, especialmente las vivencias de una persona íntegra como él, que conoció como nadie, en primera persona, los horrores que puede engendrar la mente humana, y que supo también de lo cruel que esta patria puede ser con sus hij@s.

Tanta grandeur pá ná

Kahn
Kahn

Ese caminar despistado dando pataditas a cualquier cosa cuando el presidente o la presidenta le llamaba al teléfono. Las largas esperas en las zonas vips de todos los aeropuertos del mundo. Esa mirada de hombre serio sobre cuyos hombros reposaba la macroeconomía del macromundo y, quizá, los destinos de la República francesa como favorito en unas elecciones a las que no se podrá presentar. Esas interminables reuniones de trabajo pasando de un idioma a otro como en una ruleta rusa. Tanta presunta grandeur para acabar como un vulgar ratero, y rodeado de rateros, acusado de haber cometido (presuntamente) una de las mayores abyecciones en las que puede caer un hombre. Tanta grandeur pá ná.

Mala pata, Pata Negra

Kiko Veneno
Kiko Veneno

No parece buena cosa que a estas alturas de la historia, con todo lo escrito en las páginas negras del recorrido humano, se estigmaticen etnias o pueblos que de por sí vienen siendo perseguidos a lo largo de los tiempos. Las expulsiones de Francia de los gitanos rumanos, que están siendo investigadas por la Comisión Europea, desprenden un intolerable tufillo cuyo olor llega hasta esta España tan especializada en procedimientos semejantes (desde los masivos de judíos y moriscos, hace unos siglos, al más reciente aplicado por el ex presidente Aznar de “teníamos un problema y lo hemos solucionado” -vuelos con subsaharianos deportados y narcotizados para que no molestaran-). Si alguien delinque, sea gitano rumano o extremeño cacereño, justicia y aplicación de la ley, pero de ahí a meterlos a tod@s en el mismo saco media una distancia considerable que alienta prejucios, discriminaciones y … uso electoralista de un asunto tan delicado: la lideresa del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho se dio un paseo ayer por Badalona en compañía de una eurodiputada gala de Sarkozy, para comprobar los supuestos problemas causados por gitanos rumanos, anunciando que hará campaña con este asunto, meneando el espantajo inmigración=delincuencia, para ver si en la buchaca le caen algunos votos el próximo 28 de noviembre. Mala cosa, mala pata; me quedo con Pata Negra, el legendario grupo de los hermanos Amador, gitanos, que antes habían creado Veneno con Kiko Veneno, otro gitano más (que acaba de estrenar disco, por cierto, Dice la gente).