Yo apoyo a Garzón

Sin duda, es feliz
Sin duda, es feliz

«Señor agente, buenas noches, aquí Cleofás Cista, listo para denunciar. Quiero denunciar a todos los que dicen que los fascistas estamos detrás de la persecución contra el juez ese de las gafas, el tal Garzón. No estamos detrás, oiga, ¡que no se enteran y por eso tengo que presentar una denuncia! Estamos DELANTE, adelante, a la cabeza de la manifestación, junto con los falangistas, franquistas, terroristas, contrabandistas y otros -istas, todos muy juerguistas moviendo las caderas y pasándolo en grande al ver a nuestro querido amigo y ex perseguidor sentado en el banquillo por aquellos a quienes solía perseguir. No lo pasaba tan bien desde hace muchos años, desde aquellos felices años con el caudillo, cuando éramos tan jóvenes. Nunca tuve remordimientos de conciencia por lo que hicimos durante cuarenta años; nunca tuve que pedir perdón, nunca tuve que dar explicaciones, porque eran otros los que me las daban a mí (aún recuerdo sus rostros desencajados), y ahora encima ocurre esto. ¡Mi felicidad es completa, y encima un 14 de abril, Día de la República, qué fecha tan linda para seguir meándonos de risa!»

La parte oscura

Garzón
Garzón

Que un magistrado como Baltasar Garzón, distinguido por su lucha por los valores democráticos, acabe sentado en el banquillo e incluso apartado de su trabajo es algo que repugna a cualquier demócrata. Juzgado por una presunta falta en las formas, obviando el fondo del asunto: su intento de investigar la desaparición de más de cien mil compatriotas víctimas de la represión de la dictadura de Franco, muchos de los cuales siguen tirados en fosas anónimas junto a las cunetas. ¿Cómo es posible que los herederos del franquismo (Falange entre ellos), que son los promotores de estas acusaciones contra Garzón -jaleadas en una coincidencia nada casual por la derecha política y mediática-, tengan todavía semejante poder en esta España del siglo XXI? Parece extraerse una lección: que nadie ose remover el pasado siniestro de este país, saber la verdad sobre lo que ocurrió, porque los fantasmas del pasado pueden acabar de nuevo golpeándonos en la cabeza. Qué estupor. Qué triste y qué penoso sabernos de nuevo amenazados por la parte oscura de este país.

Frente procuernos

Toro de Osborne
Toro de Osborne

Parte meteorológico: un frente procuernos atraviesa España en este invierno interminable, cual borrasca de bajas presiones que agita también las bajas pasiones. ¡Sorpresa!: las isobaras las están meneando baronesas y barones del PP. Ante los grandes problemas que atraviesa el país, la derecha no tiene otra cosa que hacer que dedicar grandes energías a defender las corridas de toros. Es un nuevo frente popular, que se une a otros frentes puestos en marcha: por ejemplo, el que algunos han lanzado contra el juez Garzón para dejar sin efecto las actuaciones de la justicia en el caso Gürtel, que éste sí es un buen morlaco con grandes astas. ¿Les gustan los toros? A mí no, al igual que tampoco aplaudo otras «costumbres» y «tradiciones» que se llevan a cabo con animales en infinidad de fiestas patronales. Y tampoco me gusta que los de siempre se inventen problemas de convivencia a cuenta de cualquier cuento, politizando y tensando el ambiente con cualquier pretexto, para ver si así amarran unos votos. Ahora resulta que la esencia de España está en juego por un quítame allá esos cuernos. Más seriedad, señor@s, que se les ve el plumero.