La filtración

Melocotón de Calanda
¡Ñam, ñam!

«Coincide el arranque del curso, doctora, con la novedad esta de la reforma constitucional. Quién dijo que el regreso del verano es tedioso. Septiembre es un tiempo de cambios, este año con el añadido de las elecciones generales a la vuelta de la esquina. Habrá más cambios en el espacio público. Llega el tiempo de las uvas, los últimos días los higos, los primeros y últimos melocotones de Calanda, tan efímeros. El adiós a la piscina de verano (toca la cubierta), el hasta pronto a las sopas frías y la lenta vuelta de los platos de cuchara a los fogones. Pronto perderán color los puestos del mercado con las frutas y verduras de otoño. Un poco más allá aterrizarán los sabrosos tomates de invierno, tan deliciosos. Los quioscos que se llenan de fascículos de cosas que nunca aprenderé. Recordar dónde dejé los paraguas, con esa dichosa naturaleza suya tan proclive a perderse, a desaparecer: tienen algo humano. Y más cambios en el espacio privado. Las mangas que se irán alargando. La ropa de verano que buscará cobijo en el armario, en el hueco que dejará de ocupar la de otoñoinvierno. Las capas de ropa que irán cubriendo la piel. El adiós a la luz de verano. El deseo de que la luz no se vaya del todo, que no se llene todo de nubarrones. La manta del sofá. La música sonando mientras afuera llueve en un día de invierno que también llegará y en el que solo apetecerá estar quietito bajo la manta, quizá leyéndole un cuento a la niña. Justo a finales de agosto me dijo mi dentista que un empaste se me está averiando; que tengo una filtración en él. ¿Sabe usted, doctora, si los dentistas entienden también de goteras en la cabeza, o lo mío es solo melancolía?»

Tiempo de membrillo

Membrillos
Membrillos

Aunque sea de ciudad, me gusta comprobar el paso del tiempo por las frutas y los frutos de temporada que van apareciendo en las tiendas. Ellos son las hojas de mi particular calendario. Reparo siempre en los estantes de las fruterías y las verdulerías para ver que, vaya, ha caído otro mes, y otro, y otro… Se nos va la vida al ritmo de las estaciones. Ahora es tiempo de membrillo, de nueces, castañas, de higos secos… Dan mucha energía y aportan grandes cantidades de nutrientes, y me vienen bien en este tiempo de desgaste emocional. Cuando acabe de escribir estas líneas del blog, me voy a poner manos a la obra con una olla de de carne de membrillo; a mi madre le encantaba hacerlo, y como este año no puede y no voy a poder meterle mano a la fuente que solías tener en tu nevera, ¿sabes, mamá?, lo voy a hacer yo, que hace tiempo que no lo hago. Siempre me he sentido bien contigo entre fogones, desde pequeño, viendo cómo hacías las cosas, aprendiendo las recetas que he hecho una y otra vez en la edad adulta, una y otra vez. Lástima no haberme dedicado a la cocina, pero, mira, esta pasión por los fogones será una de las cosas que siempre compartiré contigo. Este perolo de membrillo va a por ti, mamá.