Sintaxis y profilaxis

Palabras
Palabras

En el colegio enseñan, o enseñaban, sintaxis. En casa enseñan, o enseñaban, profilaxis. En plata: hablar bien y hablar educadamente, vaya. Sintaxis y profilaxis en el manejo de las palabras, que son las que almohadillan el mundo que nos rodea. Sintaxis para hacer oraciones gramaticalmente perfectas, que expresen mi mundo y me permitan hacerme entender ante el mundo de otro. Profilaxis para que nuestras oraciones mantengan su sentido piadoso y no hieran a los demás. De igual modo que somos, o solíamos ser, extraordinariamente pulcros con lo que nos llevamos a la boca, que se limpia primero bajo el chorro del agua del grifo, deberíamos serlo también con lo que sale de ella: que tus palabras no hiedan ni hieran innecesariamente al que tienen enfrente. Que también pases bajo el chorro del agua del grifo de alguna fuente de tu mente lo que vas a decir antes de que atraviese tus labios. Pero, no sé, siento que cada vez se están perdiendo ambos mandamientos: que cada vez a un mayor número de gente le da lo mismo la construcción de sus frases, y que también les trae el pairo que las palabras que salen de su boca se conviertan en dardos malolientes.Ni sintaxis, ni profilaxis.

A los miserables

Lazo contra la violencia
Contra la violencia

A los miserables que oscurecen la vida de sus parejas. A quienes siguen pensando que la vida de sus mujeres vale menos que la suya propia, hasta el punto de poder exterminarla. Que la mujer es un ser inferior al que pueden despreciar, maltratar, golpear, violentar. A los abyectos que golpean a sus parejas olvidándose de que han nacido de un cuerpo de mujer, el misterio más sagrado del mundo, los seres más perfectos de la creación. A quienes levantan la mano contra la persona a la que un día quizá amaron, descargando su frustración sobre ellas. Hacia quienes siguen predicando y defendiendo cánones de conducta machista y reaccionaria. A quienes manipulan los sentimientos de sus parejas para retorcerlos en un juego macabro. Hacia toda esa basca repugnante, vaya mi desprecio y mi asco. Para evitar que siga oscureciendo hay esta noche una concentración en la Puerta del Sol, a las 19:00 (habrá muchas más puertas del sol en ciudades españolas), en el Día Mundial contra la Violencia de Género, que en España sigue dejando un reguero de víctimas intolerable.Y vaya mi afecto a las víctimas de la plaga, y a tod@s aquellos que defienden con uñas y dientes el derecho de sus hijas a crecer libres, independientes y felices.

PD.- La política socialista Elena Valenciano ha lanzado en Twitter una iniciativa para cambiar hoy el avatar de cada cual por el lazo contra la violencia de género. Se trata de inundar la red social de lazos como el que ilustra este post, a modo de expresión de solidaridad con quienes sufren. Llegará el día, seguro, en el que no haya que dedicarle un día a esta desgracia, y las lágrimas vertidas ayer habrán regado el frondoso árbol de la igualdad de mañana, que guardará bajo sus ramas a todas las mujeres.

La mirada

Mirada
Mirada

«Venimos al mundo, doctora, desde la oscuridad a la luz y necesitamos calor desde nuestro primer berrido, desde que lo brazos de nuestra madre nos acogen y nos calman. Somos seres sociales, aunque las relaciones sociales sean tan complicadas y fuente de tantos quebraderos de cabeza, doctora, usted lo sabe mejor que nadie. Evitada la gente tóxica, espantada la gente chunga, descontados los indeseables, quedan muy pocas personas. Porque consuela en tiempos de zozobra, en esta época incierta y de futuro por escribir, encontrar la palmada de alguien en el hombro, los dedos de otra persona que se entrelazan en los tuyos por el mero gusto de hacerlo, los ojos de los seres que quieres y que no tienes que buscar, porque son esos ojos los que se topan contigo y siempre están ahí como faros en la noche para evitar que nos demos de cabeza con la escollera. La mirada, las miradas de las pocas personas que en verdad uno tiene cerca, de algunas que también se fueron, que son una luz entre las tiniebas y que iluminan mi mundo y el pequeño mundo de cada cual. En esta era de la rapidez, de las prisas, del vistazo, yo valoro la mirada. Las miradas que te muestran el camino y que te anclan la cabeza para evitar que eche a rodar; las miradas que no quiero perder de vista. Son estas pequeñas cosas las que hacen grande la existencia.»