Estrella tu copa

Copa rota
Copa rota

Es curioso el destino fatal de algunas cosas. Las copas de cristal (no los vasos, pero sí las copas, estos días tan presentes en las mesas de estas celebraciones) suelen terminar rotas en mil pedazos al menor descuido. Los paraguas, ahora que estamos en invierno, tienden a perderse a la mínima de cambio. Los calcetines tienen la fea costumbre de desaparecer, pero sólo uno de los dos: ¿alguien sabe si en las lavadoras existe alguna especie de agujero negro que los engulla? Singular fin el de estos objetos, sí. Por eso, estrella tu copa; total, algún día (más próximo que tarde) se hará añicos y te cortará las manos. Desempareja tus calcetines; total, ellos siempre lo hacen por su propia iniciativa. Abandona tu paraguas en cualquier taxi; total, siempre acaban olvidados en algún sitio. Con estos consejos, total, no estarás más que anticipando en el tiempo el destino fatal de estos tres objetos. ¿Cuánto tenemos de copas, paraguas y calcetines las personas?

Corazón partido

Santa Claus
Santa Claus

A estas alturas del año, cuando llega el solsticio de invierno, mi hija Estrella, inventora de Faktuna, tiene el corazón partido entre dos pasiones. Hoy tuvo su cita con el primero de estos amores, Papá Noel; el próximo día 6 tendrá la segunda y más importante, los Reyes Magos. Para Santa Claus, Estrella me dictó la siguiente carta, que el señor gordinflón ese de rojo (yo soy de los Reyes Magos) se ha debido de encontrar esta noche junto al árbol navideño: «Papá Noel, como eres muy goloso, Estrella te ha dejado un pequeño Santa Claus de chocolate y una leche [sic], de parte de mamá. Y luego, de parte de papá, te he dejado una pegatina de esqueletos porque los Reyes Magos se asustan con las pesadillas». Ella ya sabe que entre uno y otros hay pique; seguro que la noche del 5 me dicta otra misiva.

Santos laicos

Antonio Machado
Antonio Machado

Estos días de tanta figurita religiosa de belén se prestan -por contrarrestar- a la reivindicación de alguno de nuestros compatriotas considerados como santos laicos, figuras cuya obra les ha hecho ascender a los altares de la memoria histórica colectiva sin necesidad de incienso, y sí a lomos del fervor popular como reconocimiento a la grandeza de su arte. En este santoral sin mandorla mística descuella el nombre de un poeta, el sevillano Antonio Machado, a cuyos versos puso música Joan Manuel Serrat en un extraordinario disco de 1969. Algunos de los versos contenidos en los machadianos  Proverbios y cantares versionados por el cantautor catalán son tan conocidos como muchos de los villancicos que forman el hilo musical permanente de estas jornadas; y, desde luego, mucho más conmovedores. ¡Anímate, Faktuna, a entonar alguno, que no todo va a ser El Tamborilero!