Fuera velos, fuera telarañas

Entrevista
Entrevista

Es solo la anécdota de la estupenda entrevista de Los Desayunos: el pañuelo que tuvo que aceptar ponerse la periodista (Ana Pastor, TVE) se fue deslizando frente al entrevistador (Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán), hasta dejar al descubierto su melena. La prenda fue cayendo al ritmo de las incisivas preguntas de Pastor y de las respuestas enrocadas -a menudo contestadas con evasivas, con repreguntas de él hacia ella- de la cabeza visible de un régimen reaccionario, confesional y conservador, que lo mismo persigue homosexuales, que niega el holocausto, que reprime con dureza las protestas de los opositores o que considera a las mujeres seres impuros y de segunda categoría. El pañuelo lo llevan en realidad personajes como el presidente iraní, pero en los ojos y en el cerebro. Ahmadineyad, en su calidad de ingeniero civil según su formación, debería dedicarse a tender puentes y no a levantar murallas. Pero salta a la legua que se dedica a lo contrario.

Atención: crimen en ciernes

Sakineh Mohammadi
Sakineh

Una información de La Voz de Galicia, común a numerosos medios de comunicación españoles este miércoles, por no hablar del eco de preocupación mundial: «Varias organizaciones de apoyo a Sakineh Mohamadi Ashtiani, la iraní condenada a muerte por lapidación en su país, manifestaron ayer en Francia que temen que sea ejecutada hoy. “Sakineh Mohamadi Ashtiani aparentemente está amenazada de ser ejecutada mañana [por hoy] miércoles 3 de noviembre”, señaló la revista francesa La règle du jeu , del filósofo Bernard-Henri Lévy. “Una carta del Tribunal Supremo de Teherán fue enviada a la oficina de aplicación de las penas en la cárcel de Tabriz, autorizando la ejecución rápida de Sakineh. Las ejecuciones tienen lugar los miércoles, de modo que estamos terriblemente preocupados por Sakineh”, agrega. Sakineh Mohamadi, de 43 años, fue condenada en el 2006 a 10 años de prisión por complicidad en el asesinato de su marido y a muerte por lapidación por haber mantenido relaciones con dos hombres tras el fallecimiento de su esposo. Esta condena desencadenó una campaña internacional para evitar el castigo. La preocupación de La Règle du jeu es compartida por la Liga del Derecho Internacional de las Mujeres, según informaciones transmitidas por fuentes iraníes al Comité Internacional contra la Lapidación y al Comité Internacional contra la Ejecución. Este comité había informado el 11 de octubre de que el hijo de Ashtiani había sido detenido junto al abogado de su madre y a dos periodistas alemanes que pretendían entrevistarlo (…) En julio, Irán anunció que la condena a muerte por lapidación, confirmada en el 2007 en apelación, había sido suspendida, y que el caso era examinado de nuevo. Ayer, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, instó a Teherán a detener la inminente ejecución y a transformar la sentencia. Ashton pide, pues, a Irán “detener esta ejecución y conmutar la condena”. Una ejecución en la horca no es más aceptable que por lapidación, advirtió Ashton.» No lo permitamos. Alza tu voz por ella, por ellas.

Irán y la hamburguesa

Sakineh Mohammadi
Sakineh

No parece precisamente que la hamburguesa de los odiados yanquis sea la comida predilecta de los prebostes del régimen iraní, pero alguna conexión tiene que haber entre ambos elementos. Conocerán ustedes el experimento que una artista de Estados Unidos, Sally Davies, ha hecho con uno de estos platos rápidos: cogió una hamburguesa de un Mc Donald’s allá por el mes de abril, y desde entonces la ha ido fotografiando día a día; la hamburguesa (¿qué le echarán?) no se ha podrido y está como amojamada, pero entera. El objetivo de Davies era demostrar lo poco saludable que son estos platos. Pues con Irán ocurre algo similar: se trata de un régimen amojamado y acartonado, distinguido por su nulo respeto a los derechos humanos. Este verano tuvimos una perla más de la avanzada “justicia” iraní, conocida, por citar algún horror, por su persecución contra los homosexuales. Se trató del caso Sakineh, una mujer acusada de adulterio que se enfrenta a una condena a morir lapidada. La presión internacional y las firmas de cientos de miles de personas de todo el mundo recogidas a través de Internet han conseguido levantar una red y que las autoridades iraníes hayan suspendido temporalmente la bárbara lapidación para revisar su caso, pero, como recuerda Amnistía Internacional, “Sakineh aún puede ser ejecutada si las autoridades levantan la suspensión de la condena o fabrican nuevos cargos contra ella. Desde Amnistía Internacional seguiremos ejerciendo toda la presión de la que somos capaces para que la condena a muerte de Sakineh sea revocada definitivamente. Y eso sólo podemos lograrlo con tu apoyo”. Y si quieren, que los prebostes y los jueces del régimen se lapiden entre ellos, a hamburguesazo limpio, por ejemplo.