Inteligencia colectiva

Sol
Sol

Decenas de jóvenes acampan en la Puerta del Sol y en otras plazas españolas desde hace días y van a prolongar su estancia a cielo abierto en Madrid hasta el próximo domingo. Han colgado sus proclamas de protesta por todas partes -hasta en las portadas de la prensa internacional- y han hecho aflorar un movimiento subterráneo, dándonos a propios y extraños una bofetada de realidad. Si visitas el lugar constatas lo bien organizados que están, con diferentes comisiones que abarcan el funcionamiento de su pequeña ciudad: desde la comisión de abastecimiento, a la guardería, pasando por la imprescindible de relación con los medios de comunicación. Detrás de ellos late una poderosa inteligencia colectiva, una intendencia que aprovecha todo el potencial de las redes. Muestran sus anhelos y sus sueños y, como se ha escrito estos días, nos han hecho un poco más viejos a los demás con sus reivindicaciones, algunas más utópicas, otras perfectamente realizables. En 1879, en una taberna de ese centro de Madrid tomado por los indignados del siglo XXI, un grupo de obreros quizá también indignados entre los cuales abundaban los tipógrafos -heraldos de las artes gráficas- creó el PSOE de la mano de Pablo Iglesias. Más de cien años más tarde, a escasos metros de distancia de aquella taberna ha surgido un movimiento que no se sabe muy bien en qué va a terminar, pero de cuya organización y de cuyas ilusiones pueden aprender mucho los partidos clásicos, los de izquierda sobre todo, si no quieren quedarse caducos. La izquierda no debe limitarse a gestionar lo que hay: ha de aspirar a gestionar lo que debería haber.

Democracia

Democracia
Democracia

¿Pueden cambiarse las cosas? Claro: vota, elige, decide. El 22-M tienes una buena oportunidad. No todas las formaciones políticas son iguales, ni defienden lo mismo. la socialdemocracia ha construido el Estado del Bienestar, hay que recordarlo porque en este país la memoria tiende a ser laxa. Decir que todos los políticos son iguales solo le acaba haciendo el caldo gordo a los de siempre, a la derecha. Políticos podemos ser cualquiera, tú o yo, cualquiera que aspire a gobernar el espacio público.¿Es el sistema imperfecto? En efecto, seguro que sí. ¿Que prefieres quedarte en casa? Es otra opción, aunque también puedes elegir el voto en blanco. Es comprensible el cabrero de mucha gente, y hasta se puede compartir: las tesis neoconservadoras nos han metido en una crisis que la gente trabajadora, los que no tenemos asegurado nuestro futuro, no nos merecemos. Pero la democracia representativa de partidos que conocemos en Occidente, por la que mucha gente ha derramado y sigue derramando su sangre, es el mejor sistema político con el que se ha dotado el ser humano, a tenor de lo que uno puede ver cuando le echa un ojo a los libros de Historia. Al menos, es el menos malo. Y seguro, seguro, que se puede perfeccionar, y posiblemente de las protestas que tienen lugar estos días se pueda extraer una lección.

Presidente Zapatero

Zapatero, este sábado
Rodríguez Zapatero

La gobernación de un país es un complejo ejercicio de luces y sombras que a nadie deja contento, ni al que lo ejerce, supongo -por la obligación de conjugar anhelos y realidades-, ni a los que reciben las consecuencias de las decisiones. No es hasta dentro de un tiempo cuando la historia con mayúscula puede hacer un juicio objetivo, alejado del ruido que ahoga el análisis más sosegado. La obra del otro presidente socialista de la democracia, Felipe González, con sus errores y sus aciertos, ha pasado ya a los libros del cole: la incorporación de España a Europa, la modernización del país, la universalización de la educación y la sanidad, la consolidación de la democracia, el sometimiento del Ejército al poder civil… Y lo mismo ocurrirá con los capítulos escritos, también con sus errores y sus aciertos, por el segundo presidente socialista de nuestra joven democracia, José Luis Rodríguez Zapatero: su lucha por la ampliación de las libertades civiles, su defensa de las mujeres y de las minorías, la creación de leyes que consagran nuevos derechos sociales, como la dependencia, la segunda modernización del país, la búsqueda del diálogo y del acuerdo como claves de su acción política, las duras medidas que ha tenido que tomar para lidiar con el morlaco de la crisis global… Es un día triste, por mucho que digan lo contrario, para tod@s los que, a lo largo de todos estos años, han tenido como únicos argumentos el vómito y la mala baba contra un presidente legítimo al que la derecha cainita no dio ni un día de tregua desde su primera victoria en 2004: triste, porque, con el anuncio de su marcha, pronto van a perder una de sus dianas favoritas. Decenas de representantes del sector más ultra de esta caverna rancia fueron a manifestarse esta misma mañana con su talante facineroso a la puerta de la sede central del PSOE, en la calle de Ferraz, que acogía la celebración del Comité Federal. Fueron a dejar un poco del estiércol neofascista en el que han estado hozando durante todos estos años. Que sepan que, aunque se vaya Zapatero, van a seguir teniendo enfrente a muchas gentes que seguimos defendiendo los valores de la izquierda, los valores de la libertad, de la fraternidad, de la igualdad, como mejor aliento para el progreso de la sociedad.