Al revés

Sean Penn
Sean Penn

«Vaya por Dios. He leído el periódico demasiado deprisa y demasiado en diagonal y tengo una confusión neuronal considerable, como si hubiera sumergido lo que me queda de cerebro en una coctelera y le hubieran pegado unos meneos en Chicote. Resulta que en Madrid todas las procesiones las van a protagonizar ateos convictos y confesos que van a sacar en procesión a Scarlett Johansson y a Sean Penn como testimonio de su amor al Sumo Hacedor, Sumo Hacedor que en realidad es el Gobierno de China que ha decidido comprar ingentes cantidades de derechos humanos en todo el mundo para saldar la deuda que tiene con su sociedad de tal forma que que los ciudadan@s de la República Popular sean merecedores de tal nombre y no ocurra lo que en España, en donde se juzga antes a los jueces que a los corruptos a quienes persiguen. Ah, no, que esto último no es al revés, que es ¿al derecho? Qué carajal tengo; debe de ser la alergia al polen.»

Tajamares

Tajamar
Tajamar

La reforma de la antigua M-30 en Madrid ha dejado algunos de los tajamares del castizo puente de Toledo varados en la arena. Un tajamar es como una proa de barco, la «parte de fábrica que se adiciona a las pilas de los puentes, aguas arriba y aguas abajo, en forma curva o angular, de manera que pueda cortar el agua de la corriente y repartirla con igualdad por ambos lados de aquellas». Estos tajamares se alejan del agua del río Manzanares y se incrustan en la tierra: ya no cortan más agua, sino paseos de cicilistas, encuentros de enamorados, juegos de niños, caminatas de jubilados… Ahora se encuentran con las corrientes de las vidas de quienes pasan por debajo de los arcos de este puente centenario.

Mundos plásticos

Plastilina
Plastilina

En el colegio público de esta Comunidad de Madrid gobernada por la derecha-derecha al que va mi hija hay niñ@s que dan religión y otros que no. A muchos nos sigue pareciendo extraño que un colegio público sostenido con fondos aportados por creyentes y no creyentes tenga seguir albergando clases de religión (religión católica, claro; esto en un colegio en el que hay críos procedentes de familias de credos diversos), pero ese es otro debate. El caso es que, cuando toca clase de religión, los que no están apuntados a esa sesión de adoctrinamiento (mi hija entre ellos), tienen que salir de su aula habitual e irse a un despacho. Mientras dura la clase de religión, mi hija y sus amigos leen cuentos, mientras quizá en su clase están leyendo otros cuentos sobre la creación del hombre. El otro día, mi hija me confesó que, durante ese tiempo, había estado modelando algunos seres en plastilina, una peonza y una trompeta en concreto, mientras tal vez en su clase les estuvieran contando que Dios modeló a Adán con barro para insuflarle vida después. Todo son ficciones.