Triste cuento

Niña
Niña

Érase una vez dos colegios, separados por una calle, en el mismo barrio, cualquier barrio, qué más da. El primero, público; el segundo, concertado. Uno era, digamos, más multicultural, acorde con los múltiples tonos de la piel de la España contemporánea: había niños y niñas de múltiples orígenes, de aquí, pero también de allá, de allende los mares. Pero todos eran españoles, claro, que es algo que algunos olvidan. La ciudadanía está por encima de la piel. En el segundo colegio eran todos sólo de aquí; apenas había niños cuyos padres hubieran venido de fuera. Son dos mundos paralelos, que se desarrollan a un tiempo, y con tristeza. Los niños que se crían en el segundo colegio están creciendo en una burbuja irreal, y cuando se den de bruces en el futuro con una realidad multicultural quizá se pregunten qué ha pasado durante los años pasados. También los del primer colegio se podrán hacer las mismas preguntas. Quiénes les impiden que se mezclen, crezcan juntos y aprendan juntos. La Administración, la Comunidad de Madrid en este caso, tiene mucha responsabilidad en haber consagrado estos mundos separados. También muchos padres que no quieren que sus hijos se mezclen. Se están creando nuevos guetos ante nuestros ojos, y parece que nadie hace nada por evitarlos. Se están alimentando prejuicios muy peligrosos. Atención a la sociedad que se avecina. Este es un triste cuento y hasta podría ser un triste SOS desesperado. Ahora bien: seguro que muchos de estos padres luego cogerán a sus hij@s y les llevarán a conocer países extranjeros: «Es bueno que el niño conozca otras culturas». Cuánta hipocresía. Cuánto cinismo. Este es un triste cuento. Vaya tela. La cosa tiene cojones. Oh, yeah.

Pedazo de banda

Protein Drink
Protein Drink
Han bebido de todas las fuentes del soul, del rhythm and blues, del blues, del rock and roll, del rock urbano… y así están de energéticos, lustrosos y proteínicos. La banda madrileña Protein Drink anda desparramando por diversos locales del foro su poderío musical, atreviéndose (superando incluso) con versiones de artistas legendarios del pasado siglo con un saber hacer que contagia a la parroquia. En su repertorio se entremezclan clásicos de The Rolling Stones (aún resuena en mi cabeza una extraordinaria Sympathy for the Devil), Aretha Franklin, Lynyrd Skynyrd, Leño o The Blues Brothers con toda naturalidad y desparpajo, aliñados también con alguna composición propia. El mismísimo Muddy Waters -si viviera el pobre- se iría a tomar con ellos unas cañas y unas bravas tras alguna de sus actuaciones. Si tienen oportunidad de ver en acción a este grupo -integrado por Ana Luz Corella, Alex Martín, Javier García, Juan Carlos Espinosa y Jordi Estapé-, no duden en hacerlo: acabarán tan poseídos por el rock and roll como ellos y recibirán nutrientes que les mantendrán despiertos unos cuantos días.

La patria de la lengua

Mario Vargas Llosa
Mario Vargas Llosa

En la patria, o matria, de la lengua que mamamos cuando nacemos nos hallamos todos. Todos nos encontramos compartiendo palabras, significados y signficantes, envolviéndonos en la bandera de este español universal que es una de las lenguas más habladas del mundo y que este jueves recibió un nuevo premio Nobel en la figura del escritor Mario Vargas Llosa. Las palabras dan sentido a nuestro mundo y permiten nuestra convivencia, aunque haya gentes que las sigan usando como dardos. Los teclados escupen sílabas en español que inundan el globo (pero el castellano todavía no tiene en Internet una presencia acorde con su relevancia en el mundo), los críos comparten planetas literarios desde Madrid a Buenos Aires, desde Los Ángeles a Barcelona. Enhorabuena a Vargas Llosa; enhorabuena a tod@s. Este viernes no hay fronteras, ni banderas que valgan; las enseñas de todas las naciones que compartimos el español pierden sus colores y sus símbolos y se inundan de letras, vestidas de gala y tiros largos en este gran día de fiesta.