Recuerdos y sabores

Alberto Chicote
Alberto Chicote

En la cena se van entremezclando los recuerdos, dulces y salados, con los sabores del menú largo y ancho que nos ha preparado nuestro querido cocinero Alberto Chicote, rebosante de bonhomía y cariño hacia sus ex compañeros de clase, que nos juntamos esta noche del viernes 26 de febrero en su restaurante, el NODO. Va desfilando por la mesa la fusión del mediterráneo y de oriente que atesora Chicote. Estallan y se expanden por el paladar los aromas del pan de gamba con salmorejo, albóndigas con miso, pizzas de cristal,  dim sum de oreja, tataki de atún, jamón de toro, sushis y sashimis ibericoorientales, secreto ibérico marinado, finísimas tempuras, esturión ibérico, jarrete de ternera braseado, bombas de lichis… En las conversaciones de Cabeza, Carrrillo,  Javi, Casco, Rubiato, Concha, Fuentes, Esther, Angus, Nacho,  David, Nuria, Tito, Quillo, Dorado, Luna, Conde, Torrecilla… aparecen los recuerdos, el teacuerdasde y el quéhacesahora, unas pinceladas para ponernos al día, sacudirnos el peso y el paso del tiempo y volver a corretear juntos, entre empellones, por los patios del colegio Amorós. ¡Buena suerte, compañer@s!

Desinformación veraz

Confusión
Confusión

«Buenas tardes, agente. Aquí Cleofás Cista, listo para denunciar. Le cuento, y perdone que le moleste, que le veo con mucho lío, pero es que esto es muy importante. Vaya llamando a sus superiores y al comisario, porque aquí hay tomate; hágame el favor de llamar incluso al ministro; pare, al ministro mejor no. Voy al grano, no se ponga nervioso. Estuve viendo la otra noche un bien documentado reportaje en la TDT -qué programas tan veraces, oiga, ya era hora de que se hicieran en esta España presa del caos, la destrucción, el dolor, abocada  a la desaparición y en manos del anticristo-. Viendo ese reportaje la otra noche, ya le digo, volví a convencerme de que detrás de los atentados del 11-M en Madrid están elpsoeetamarruecoszapaterorubalcabablancoacidobóricoextrañassustanciasexplosivasetc. Pues bien, mosqueado como estoy, hete aquí que a la mañana siguiente me encontré a mi vecina del quinto comprando en la farmacia unos extraños productos llamados apiretal y betadine. Yo creo que es terrorista; además  tiene dos críos pequeños, y juraría yo por dios que -para más inri- sin bautizar, una prueba inequívoca de su naturaleza maligna y sediciosa. Apiretal y betadine, eso es lo que creí oírle. Seguro que son sustancias empleadas para hacer explosivos y que algo tiene que ver con el 11-M. ¿Pueden detenerla, o llamo mejor a alguna cadena de esas de la TDT y se lo cuento?»

Análisis de una foto

Aznar
La foto de Aznar

«Hola de nuevo, agente. Soy el del otro día, me recordará; el que vino a denunciar a un supuesto asesino de calderas. Ahora vengo por otra cuestión, que también me ocurrió en el metro esta semana. Se la cuento: iba en el vagón, el pasado martes, leyendo, para gran reposo de mi alma, unos haikus que me ha recetado el médico de cabecera, medio adormilado por el traqueteo del convoy de la línea 3. Qué tranquilidad. Pero hete aquí que, al levantar la vista, me topé en la portada de El Mundo del señor que iba enfrente con esta foto de José María Aznar, un ser que, he de confesarlo, siempre me horripila. Ya no es que me estomague por el recuerdo de su etapa en el Gobierno y que me dé miedo por ese bigote rasurado que se me asemeja a una lija presta a desollar a quien no comulga con él, no. Lo que me asustó fue el gesto de sus manos en esa imagen: aparecen atrapando una bufanda o fular, pero como si quisieran echar luego esta prenda al cuello de tod@s los que afortunadamente no somos/pensamos como él, de aquellos -como el mismo decía años ha, revelando su avanzado concepto de la democracia- que ladraban su rencor por las esquinas por el mero hecho de no compartir su política. Y, lo que es la vida, el único que permanentemente exuda rencor es él. Dígame, agente, ¿debo presentar una denuncia si me siento amenazado por esas manos?»