No somos nada

Japón
Japón

El mono maniático que es el ser humano bajo del árbol para tomar conciencia de su existencia e intentar domeñar la naturaleza hace miles de años, pero no tantos. Los historiadores destacan que la especie humana, situándola sobre un reloj imaginario de 24 horas de existencia de la Tierra, apareció a las doce menos algunos minutos, apeñas un puñado de segundos antes de la medianoche. Esto es, que somos unos advenedizos de última hora aunque nos creamos los reyes y reinas del mambo. La catástrofe de Japón (toda la solidaridad de este modesto blog hacia esa nación) da que pensar sobre la fragilidad y debilidad de la vida humana y su incierto futuro al lado de la fuerza de la naturaleza, una situación agravada por las trágicas consecuencias de las centrales nucleares, poderosa fuente de energía y poderosa fuente de destrucción también. No somos nada.

Sosteniendo ficciones

Simio encarcelado
Simio encarcelado

«El mono maniático que es el ser humano bajó del árbol y se puso a fabular. Y lo que fabuló lo llevó a la práctica. Así surgieron inventos como la rueda, el fuego y la flecha. Luego la cosa se fue complicando, enredando. Surgieron los agricultores, los guerreros y los políticos. También aparecieron los charcuteros, los barrenderos y los bomberos. Se sumaron además los vendemotos, los tiralevitas y los chupasangres. Siguió inventando ficciones, e ideó todo un complejo armazón ideológico para justificarlas, a modo de mentiras para continuar sobreviviendo. El tenderete fue creciendo y creciendo, durante años y años. Parece que nada cambia, pero al final ocurre. De cuando en cuando se produce una revolución cuando se juntan un montón de monos maniáticos para pegarle una patada al tenderete, que cae con estruendo sobre los inquilinos que estaban dentro y sobre otros que estaban fuera sujetándolo, y se demuestra que la ficción no se sostiene, que hace falta otra fábula para seguir avanzando.»