Desde el jergón

Judy Garland
Judy Garland

«Desde el jergón, con fiebre y con dolor, doctora, me imagino una delirante versión de El Mago de Oz. Veo a Mariano Rajoy transformado en Judy Garland, con trenzas y zapatos de rubí, cantando Over the rainbow, pero en una versión más acorde para su persona: Over los chuches. Y en su viaje por el camino de baldosas amarillas (aquí también cambia el color original por otro más bien caqui, o caca) no acompañan a Rajoy un león cobarde, un espantapájaros sin cerebro y un hombre de hojalata sin corazón, no. Sus amiguitos son un tal Bárcenas, otro llamado Bigotes y un tercero, el tal Correa, todos muy listos, con la mente muy rápida y las manos muy dispuestas para agarrar lo que sea, los tres brincando y trincando. Es una versión de pesadilla, que me hace sufrir, con lo que a mí me gusta esta obra (la original de L. Frank Baum, llevada al cine en 1939). ¿Me queda mucho de fiebre? Por cierto, doctora, que de esta obra ya clásica se pudo ver hasta el pasado día 18 una estupenda versión en formato musical -para pequeños, pero también para grandes- en el teatro Príncipe Gran Vía, de Madrid, bajo el título El Mago de Oz: El Musical; si la reponen en alguna sala, no dude en ir a verla con la parentela. Sin Rajoy, claro (aunque eso ya va en gustos). Vuelvo al jergón.»

Enfermedades raras

Mariano Rajoy
Mariano Rajoy

«Estimado Mariano Rajoy: soy médico psiquiatra. Le escribo esta carta porque quería hacerle una pregunta: ¿qué extraño mal le aqueja? Soy convicto y confeso seguidor de su formación, aunque lo de serlo de usted es otra cosa, como ya explicaré más adelante. Ayer vi su actuación en el intenso debate económico del Congreso. He de confesarle que me defraudó usted, por no atreverse a presentar una moción de censura contra Zapatero, pergeñador de todos los males de este mundo y autor intelectual del asesinato de Kennedy (tengo sospechas fundadas que he corroborado con un reportaje que vi en la TDT). Lo que me descolocó fue su ocurrencia con su llamada a la sedición a los diputados socialistas contra su líder. Creo que fue usted imprudente, porque ya sabe que muchos de los seguidores del PP no comulgamos precisamente con usted, y de hecho por lo bajini solemos comentar lo bien que nos iría sin la compañía de usted. Y como especialista que soy, le pregunto: tras ver lo de ayer, ¿no estará usted proyectando sobre los otros sus propios temores y terrores nocturnos de acabar apuñalado por los suyos? Supongo que en Génova tienen un capellán para tratarse las enfermedades del espíritu, pero modestamente me ofrezco por si puedo pasar a formar parte de su plantilla, para atender estos otros males de la mente. En fin, no soy precisamente fan de usted, pero la pela es la pela. Le mando mi CV y quedo a la espera de sus noticias.»

Lecturas de domingo

Periódico
Periódico

«Mi mujer empieza el periódico por detrás, como si fuera un libro árabe. Sí, lo abre por la contraportada, se remonta por las secciones de cultura, sociedad… y cuando llega a la parte de política lo deja sobre la mesa. Yo lo hago justo al revés: empiezo por la portada, me detengo en política, y conforme me aproximo a otros territorios lo dejo sobre la mesa. Los contrarios se atraen, ya sabe, doctor. El caso es que he intentado emularla, e incluso he llevado mi devoción por ella a leer la sección que más me gusta, la de política, al revés, de derecha a izquierda, por ver si encuentro algún mensaje secreto (como en tiempos se hacía con los discos de los Beatles) que pueda descifrar para hacerme famoso. Pero lo único que consigo, especialmente cuando leo las últimas «declaraciones» e insinuaciones del Partido Popular sobre inmigración, es agarrar un tremendo dolor de cabeza. Se me calienta mucho el cráneo de constatar cómo la derecha vuelve a hacer un uso partidista de este asunto tan delicado para arrebañar unos votos. ¿Es grave, doctor? No, no lo mío; lo de Mariano Rajoy.»