Verano junto al río asilvestrado

Manzanares silvestre
Manzanares silvestre

Pues, oigan, a mí me gusta que el Manzanares –nuestro río- haya vuelto a ser “navegable a caballo”, como al parecer lo describió un noble extranjero siglos atrás. El proyecto del Ayuntamiento capitalino de devolverle su aspecto silvestre original, de “renaturalizarlo”, ha acabado con esa pinta de canal artificial que tenía antes, que posiblemente fuera muy del gusto de algunos, pero que no era el Manzanares original. El río verdadero de los madrileños, ahora recuperado, presenta un cauce modesto y de poco calado, en el que, gracias a este proyecto de asilvestrarlo, han surgido ya plantas acuáticas y han anidado muchas especies de aves propias de estas tierras en toda una explosión de vida natural que pugna por abrirse paso entre tanto asfalto. Imagino que habrá vecinos que echen de menos el río/canal que estábamos acostumbrados a ver desde los puentes de Toledo, de Segovia o del Rey. Pero a mí me gusta más así este nuestro río, tan alejado de esos otros cauces majestuosos y grandiosos de capitales europeas, pero cuyo aspecto modesto nos recuerda que también Madrid fue originalmente una humilde villa que, por azares de la historia, se convirtió en 1561 con Felipe II en capital de un imperio y que hoy, con todos sus problemas, es una urbe grande y maravillosa, con un río chiquitín y modesto cuyas aguas recuerdan su pasado.

Tajamares

Tajamar
Tajamar

La reforma de la antigua M-30 en Madrid ha dejado algunos de los tajamares del castizo puente de Toledo varados en la arena. Un tajamar es como una proa de barco, la “parte de fábrica que se adiciona a las pilas de los puentes, aguas arriba y aguas abajo, en forma curva o angular, de manera que pueda cortar el agua de la corriente y repartirla con igualdad por ambos lados de aquellas”. Estos tajamares se alejan del agua del río Manzanares y se incrustan en la tierra: ya no cortan más agua, sino paseos de cicilistas, encuentros de enamorados, juegos de niños, caminatas de jubilados… Ahora se encuentran con las corrientes de las vidas de quienes pasan por debajo de los arcos de este puente centenario.

Al sur del Manzanares

Kubik Fabrik
Kubik Fabrik

En los barrios obreros madrileños de la ribera sur del Manzanares, al otro lado de la multimillonaria y faraónica remodelación de la M-30 propulsada por Gallardón, el alcalde cuya única ambición es ser presidente del Gobierno sea como sea y al precio que sea, están surgiendo interesantes iniciativas ciudadanas, en muchas ocasiones sin apenas ayudas oficiales. Por encima del decorado oficial del río nacen tramoyas ciudadanas con espíritu colectivo y libertario, para animar el ocio y la cultura en la sociedad red, en la que el germen creador ya no se circunscribe al centro de las ciudades y surge en cualquier periferia. He conocido dos, bien interesantes y recientes. Una está en Carabanchel y se llama Caldero de Cobre: una sala de música, teatro y talleres. La segunda está en el vecino barrio de Usera y lleva el nombre de Kubik Fabrik, una fábrica de creación. Algo se está moviendo con el empeño de muchas gentes que arriesgan dineros y sueños.