Dormidin@s

Vieja radio
Vieja radio

«Doctora, doctora, esta mañana he escuchado en la radio un anuncio muy raro. En principio pensé que había escuchado mal, y también atribuí mi percepción primera a la emoción que me embarga por la celebración hoy de la boda ducal. Pero no. Lo había escuchado bien. Resulta que en la radio anuncian un producto para dormir bien, que se llama Dormidina o algo así, y en el anuncio meten la voz de alguien que lo toma para poder descansar porque lo pasa muy mal con la presión que tiene que afrontar cuando aborda “recortes de personal” (sic). Me ha dado un escalofrío escuchar esto el mismo día que se han conocido los últimos datos de paro. Y me ha dado un escalofrío aun mayor cuando pienso en todas las víctimas de los recortes, los ajustes o como quiera usted llamarlos, doctora. Vivimos en una situación en la que algunos no tienen ni un céntimo para comprar dormidina y poder descansar, porque viven en una pesadilla permanente. Y otr@s, tan panchos, roncando, tomando dormidina o sin tomarla, que ni siquiera el ruido permanente de la motosierra y las tijeras de podar les quita el sueño.»

Abducido por el despertador

Wake up!
Wake up!

«Hay un momento del despertar que me aterra, doctora. Ocurre cuando uno está soñando todavía, y suena el despertador de afuera, el del otro lado de la vida, y el sonido del despertador irrumpe en el sueño y se incorpora a él como si fuera una alarma antiaérea. A mí me acaba de ocurrir, y por eso le escribo tan temprano: estaba soñando que iba a subrrogar la hipoteca de mi putopiso, y de repente sonaba el despertador a través de los altavoces del banco en los que quería hacer la dichosagestión. Y me aterra esta situación por un pavor irracional: ¿qué pasaría si, por una extraña atracción de la materia y de la perversión espaciotemporal de la física cuántica del cruce de los elementos, en ese momento del despertar fuera yo el abducido por la maquinaria infernal del despertador; esto es, si mi cuerpo se integrara en el despertador y se acoplara a sus endemoniados engranajes? Aunque, por otra parte, la vida es un complicado juego de engranajes, así que creo que nuestras articulaciones y tendones podrían adaptarse ferpectamente a la maquinaria del reloj. Doctora, me dirá usted que es complicado, pero en ese momento del despertar todos los sueños, y todas las pesadillas, son posibles.»