Camps, dimita ya

Camps
Camps

En una democracia avanzada, como la británica, el primer ministro va a comparecer hoy en el Parlamento para dar su versión de los hechos sobre el escandaloso caso de las escuchas ilegales del extinto diario News of the World del grupo Murdoch (al que por cierto presta sus servicios nuestro JM Aznar). En una democracia menos avanzada, como la nuestra, hay un presidente autonómico que está a punto de sentarse en el banquillo de los acusados por un flagrante caso de corrupción, sin que de momento haya noticias de que haya presentado su dimisión, que es lo que tendría que hacer -y si no lo hace él, su partido debería obligarle sin demorarse un segundo-. A todo esto, sus superiores jerárquicos (empezando por Rajoy, que opta nada menos que a ser primer ministro de España) siguen sin dar una explicación sobre el particular. Si quieres recordarle a Camps cómo deberían funcionar las cosas en una democracia avanzada, firma esta petición de Avaaz para que se vaya a su casa.

El censor

Tijeras
Tijeras

«Amada doctora, le habla Cleofás Cista, para servir a Dios y a usted. Perdone que no haya podido ir a la consulta y que le escriba este correo eléctrónico, pero me dio un ataque de melancolía pensando en cuando era más joven y trabajaba de censor para el régimen. ¡Ah! Qué placer me producía cortar una película subidita de tono en la que aparecía un beso, no le digo nada si el corte afectaba a un seno incipiente, o a la curva de un muslo… Pero no era menor el también intenso placer que me generaba cortar de un libro palabras como “democracia”, “derechos humanos”, “libertad”. ¿Y qué hacía con todos esos recortes? Los iba archivando en una caja, y por las noches los mezclaba en fantasías interminables, con un sucio y paradójico sentimiento de culpa. Lástima que la llegada de la democracia arruinara mi trabajo y me condenara a vagar como alma en pena. Estoy ya mayor, pero, dígame la verdad, ¿cómo estoy de salud para emigrar a otro país en donde pudiera retomar mi vieja querencia por las tijeras, China por ejemplo? Si lo de China no me lo recomienda, había pensado como alternativa irme a Valencia: allí seguro que el presidente Camps me podría dar un buen puesto para eliminar de las emisiones públicas palabras como “correas”, “bigotes”, “trajes”. ¡Gran placer!»