Las quitas

Olas
Olas

Las ilusiones forman granden olas sobre el mar de las vidas, que uno contempla calladamente en la distancia, primero con esperanza ante lo que pueda venir; luego con espanto. Rompen en espumas que dejan cuerpos y objetos diversos en la orilla. Cuando baja la marea también se ve la suciedad que arrastra la existencia: maderos rotos de barcos, plásticos con extrañas inscripciones procedentes de otras latitudes, a veces incluso cadáveres, tan frecuentes en esta crisis que ya no llaman la atención. La existencia oscila, ciclotímica, entre las pleamares y las bajamares, mientras las ilusiones se van, por momentos, desvaneciendo. Los líderes europeos acaban de decretar una quita, una rebaja, en la deuda griega, para que el torbellino heleno no engulla a toda la Unión. Pero las quitas de las ilusiones que vamos todos sufriendo en esta crisis global interminable llevan mucho tiempo decretándose, y no parecen tener fin. Al contrario, tienen pinta de ir formando un cada vez más gigantesco tsunami sobre nuestras existencias.

No somos nada

Japón
Japón

El mono maniático que es el ser humano bajo del árbol para tomar conciencia de su existencia e intentar domeñar la naturaleza hace miles de años, pero no tantos. Los historiadores destacan que la especie humana, situándola sobre un reloj imaginario de 24 horas de existencia de la Tierra, apareció a las doce menos algunos minutos, apeñas un puñado de segundos antes de la medianoche. Esto es, que somos unos advenedizos de última hora aunque nos creamos los reyes y reinas del mambo. La catástrofe de Japón (toda la solidaridad de este modesto blog hacia esa nación) da que pensar sobre la fragilidad y debilidad de la vida humana y su incierto futuro al lado de la fuerza de la naturaleza, una situación agravada por las trágicas consecuencias de las centrales nucleares, poderosa fuente de energía y poderosa fuente de destrucción también. No somos nada.