Solo dicen la verdad cuando mienten

Palabras
Palabras

Todo poder disfraza su actuación, la camufla, la esconde, para intentar ganarse al ciudadano, para hacerle comulgar con ruedas de molino. Y lo primero que hace es revestirla de palabras confusas, de circunloquios y de eufemismos. Lo que sea con tal de no de decir la verdad: solo dicen la verdad cuando mienten. El Gobierno del PP llama reformas, que queda más fino (y ell@s son muy finos, que han ido a colegios de pago y son de familia bien), a lo que en realidad son hachazos y recortes bestiales. Al perdón a los grandes trincadores, la maldita amnistía fiscal para los defraudadores, lo describen como «ley de regularización». Del garrotazo y tentetieso al empleado que conlleva la reforma laboral dicen que es una «flexibilización de las condiciones para evitar el despido». De los tajos a la sanidad aseguran que son «copago progresivo a los medicamentos». De la subida del IRPF sostienen que es un «recargo temporal a la solidaridad» y del aumento del IVA, negado mil veces y ahora aprobado, «subida de impuestos en términos hacendísticos». Así saca las cosas adelante el poder, confundiendo al personal y envolviéndolo todo bajo mil artificios que, en el fondo, solo encubren miseria, egoísmo y drama.

Garzón y los torquemadas

Torquemada
Torquemada

Tal día como hoy, pero en 1482, una bula papal nombraba inquisidor a un fraile dominico, Tomás de Torquemada, cuyo nombre quedó asociado para siempre a tan siniestra institución de la historia española: la Inquisición, que se mantuvo viva hasta su derogación oficial en el siglo XIX. Viene esta triste efeméride a cuento del proceso abierto contra el juez Garzón, al que algunos pretenden expulsar de la carrera judicial por pretender investigar los crímenes del franquismo; o sea, por hacer su trabajo; o sea, por buscar la verdad de la también siniestra dictadura, por desenterrar aquel pasado sanguinario que aún yace en forma de esqueletos en muchas fosas y cunetas de esta piel de toro. Un caso contra un magistrado de prestigio internacional, que parte de oscuras querellas presentadas por asociaciones ultraderechistas. ¿Alguien entiende algo? ¿Puede alguien echar un ojo, aunque sea harto desagradable, al féretro de Torquemada, no vaya a ser que haya salido de la tumba y ande paseándose por algún despacho?