Lo que de verdad importa

Lorca
Lorca

El acuerdo entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, los líderes de las dos principales formaciones políticas españolas, para suspender la campaña electoral del 22-M este jueves en señal de duelo por las víctimas y damnificados por el trágico terremoto de la ciudad murciana de Lorca es una buena señal de la altura de miras que deberíamos tener todos ante el puñado de cosas que de verdad importan en la vida. En este momento, lo único que importa es reparar los daños, atender a los heridos, consolar a quienes han perdido algún ser querido. Lo único que de verdad importa es la vida y el bienestar de los ciudadanos, el bien común en cuya dirección tendrían que remar siempre todas las fuerzas políticas, y así debería ser siempre. Toda la solidaridad, apoyo y cariño hacia quienes están sufriendo.

Crisis, κρίσις

Zeus
Zeus

En la era de los mitos, cuando todavía no había comenzado el reinado del logos, imperaba la ley del Olimpo, con dioses y diosas caprichosos que manejaban a su antojo los hilos de las vidas de las pobres criaturas que moraban más abajo. Debía de ser divertido vivir en una permanente minoría de edad (mental), expuestos a fenómenos incomprensibles para los hombres, antes de que se produjera el paso del mito al logos y el comienzo del triunfo de la razón. Eso ocurría en Grecia hace cientos de años, la misma Grecia que atraviesa momentos tan convulsos en esta segunda década del siglo XXI. Ha llovido mucho desde entonces, pero seguimos en manos de designios de seres de extraños nombres, sin el glamour, eso sí, de sus antecesores: agenciasderating, diferencialdeladeuda, bonoalemán… Nombres anodinos al lado de Zeus, Atenea o Poseidón. Y los primeros, más que dioses, son demonios, teniendo en cuenta el carajal que han originado. Hay una palabra sigue siendo igual: crisis, del griego κρίσις, que continúa azotando a los griegos y castigando también a todos los demás. En suma: fenómenos incomprensibles para el común de los mortales amargan la vida del común de los mortales.

800 primaveras

Compostela
Compostela

Sobre la piel de toro han brotado a veces flores, a veces lunares, durante estos largos siglos de historia. En estas últimas décadas de ladrillazo y tentetieso el cutis se le ha estropeado con tanto hormigón, sobre todo en la costa. Pero hace casi mil años surgió una flor de piedra en una de sus esquinas, la que mira más al noroeste, levantada sobre la leyenda originada alrededor de una tumba, algunos dicen que de un santo, otros que del hereje Prisciliano. Qué más da. El caso es que para compensar la levedad de esa posible ficción se tallaron en sólida piedra palacios, templos, escalinatas, fuentes… hasta conformar las estrellas que componen el skyline de Santiago de Compostela, una de las ciudades más bellas de la península, cuya catedral está de 800º cumpleaños.