De identidades

Huella animal
Huella animal

En los tiempos analógicos solían coexistir varios yoes para describir nuestra identidad: la imagen que yo creo que los demás tienen de mí, la imagen que en realidad los otros tienen de mí, la imagen que yo proyecto de mí mismo, la imagen que en realidad tengo. En los tiempos digitales a todo este cacao se añade la identidad ídem, la que se proyecta en las redes sociales, mediante identidades reales y, ¡ay!, mediante identidades impostadas. Quizá en el futuro, no dentro de tantos años, surjan nuevas profesiones y haya una especie de arqueólogos especializados en indagar en los rastros que fuimos dejando en estos mundos virtuales. “Menudas chorradas escribía el abuelo”, podrán colegir los nietos cuando reciban el informe de Digital Ancestry, Ltd. Quién sabe. Gentes que indagarán nuestra pegada digital, que en algunos casos se traducirá en rastros como huellas, que en otros casos se traducirá en rastros como babas de caracol.