Vigencia de Camus

Albert Camus
Albert Camus

La abundancia de efemérides produce que, con tanto frenesí conmemorativo, a veces pasemos por alto alguna verdaderamente importante, para reivindicar la vigencia de la obra o de las aportaciones de personas que nos han iluminado en el pasado y lo siguen haciendo. Es por ello que, pasados los fastos navideños, hay que marcar en negrita un aniversario clave: los 50 años de la prematura muerte de uno de los grandes literatos del siglo XX, el francés -de origen español- Albert Camus. Su producción literaria y su trayectoria vital son símbolo de la dignidad humana y del poder de la creación frente a cualquier totalitarismo -no hay que olvidar su compromiso con los republicanos españoles-. Camus es autor de obras clásicas, como El Extranjero, cuya trágica escena central en una playa argelina con un Meursault que representa lo absurdo de la existencia humana está grabada a fuego en la memoria de cualquiera que haya leído este libro. La obra de Camus es un manantial inagotable del que siempre se puede beber.

Escáneres por doquier

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Me ha dicho Faktuna que él está a favor de los escáneres corporales. De todos. Pero que se instalen no sólo en aeropuertos, sino también en bares y panaderías, en supermercados y boticas. En hogares. En el IKEA y en el Carrefour. Escáneres por doquier que nos recuerden de qué estamos hechos los seres humanos. Para que en todo el mundo quede claro que, por muchas vestimentas que llevemos por fuera, por muchas capas que nos protejan del frío, por dentro somos iguales. Compartimos vísceras, sangre, fluidos, pero también preocupaciones, ilusiones y frustraciones.  Que somos tod@s iguales, aunque parezca mentira que a estas alturas de la historia haya que recordarlo. Y que, a la hora de la verdad, todos -pobres o ricos, blancos, negros o amarillos- hacemos la misma cola bajo un arco para embarcarnos en un avión rumbo a no sé qué destino.

Solución de consenso

Rey Baltasar
Rey Baltasar

Mi hija Estrella, que se afana en estos momentos por desenvolver sus regalos del 6 de enero, ha encontrado una solución de consenso para congeniar sus dos grandes pasiones que le tienen el corazón partido: los Reyes Mayos y Papá Noel. Anoche, tras contemplar desde la plaza de Colón la espectacular cabalgata de Reyes de Madrid, Estrella se preguntaba por qué no había desfilado también Papá Noel, a la vez que no mostraba apego a Baltasar, mi rey favorito. O sea, le habría gustado un desfile con Melchor, Gaspar y… Papá Noel. A los Magos, como ya hizo con joujoujou en la noche del 24, les ha dejado también una carta: «Queridos Reyes Magos. Os dejamos una leche y polvorones, que no hay en vuestro país y así los probáis, para que cojáis fuerzas para traer regalos a todos los niños. Si no me habéis encontrado todos los regalos no me enfadaré y os quiero igual (a Baltasar también). Si la bici es blanca [hay que aclarar que pidió una bicicleta de Mickey Mouse que los Magos no encontraron] la decoraré con pegatinas de esqueletos a ver si os da miedo y os vais a perder [sic] de risa». ¿Habrá recompuesto su corazón para el próximo solsticio de invierno?