RSS

Archivo de la categoría: Historias reales

Historias que ojalá fueran ficciones, pero que acontecen o acontecieron

Pies pequeños

Haruki Murakami

Haruki Murakami

Pies pequeños medía un metro noventa o así. Era desgarbado y flaco. El cuerpo le empezó a crecer a lo loco cuando adolescente, cuando pies, brazos y extremidades comienzan una loca competición espoleada por las hormonas, y aquello no paró. Pies pequeños recuerda la locura de aquellos años, con su cuerpo convertido en una olla en permanente ebullición. Pensó que con el paso del tiempo lograría gobernar aquel su nuevo ser desmadejado, como son un poco todos los adolescentes cuando crecen, que se descontrolan y no consiguen del todo hacerse a la idea de su nuevo envoltorio. Todo le creció a pies pequeños, menos los pies que le sustentaban, y de ahí su mote. Esta mañana se ha arreglado rápido para ir al trabajo, pero se ha trastabillado con sus pequeños pies, incapaces de guiar adecuadamente su mole, cuando bajaba por las escaleras y se ha metido una buena toña en toda la nariz. Como ha podido se ha recompuesto, se ha puesto un vendaje en la tocha, ha agarrado el 1Q84 de Murakami, que se está leyendo, y se ha apresurado para no llegar más tarde de lo habitual al curro. Pies pequeños no se cansa de explicar que su problema arranca de la adolescencia, de la edad del dolor, cuando el crecimiento no le afectó por igual. Si sus pies hubieran crecido a la misma velocidad e intensidad que el resto de su ser, posiblemente se sentiría más con los pies en la tierra. Pero como no es así, pies pequeños está todo el día con su mente en las nubes. 

 
Deja un comentario

Publicado por en 7 mayo 2018 en Historias reales

 

Etiquetas: , , , , ,

La capucha

Capucha

Capucha

Vuelven las prendas de abrigo a la calle, y las capuchas con ellas. Pero no son muchos los vecinos que se las echan a las cabezas en estas mañanas más bien gélidas ya en la capital tras el verano eterno que hemos vivido este año. Aunque no llueva, siempre es útil la capucha para guarecerse del frío que congela las orejillas y produce sabañones. Si no la usas, ¿para qué la quieres? Pero el ejemplo que yo doy cuando bien me embozo no cunde. La mayor parte de la basca lleva la capucha echada sobre los hombros, haciendo un extraño amasijo de tela sobre el que malamente colocan la mochila o la tira del bolso en bandolera. ¡Úsenla, hombres, mujeres! Úsenla, o elimínenla de la prenda de abrigo, que será menos prenda de abrigo sin ella. La capucha es como el cerebro: tenemos un gran potencial, pero solo usamos una pequeña parte, dicen los especialistas. ¿Y a qué se deberá esa reticencia a utilizarla? ¿Tal vez a ese pudor y miedo al ridículo tan nuestro, tan grabado en el ADN patrio desde los tiempos de las pinturas rupestres de Altamira o más allá? Ponte la capucha, protégete la cabecita y, de paso, procura que tus ideas tengan el suficiente calorcito como para eclosionar y hasta florecer. ¡Usa tu potencial!

 
1 comentario

Publicado por en 15 noviembre 2017 en Actualidad, Historias reales

 

Etiquetas: , , , ,

Reina Juana

La estatua de Juana I, en Tordesillas

La estatua de Juana I

Una estatua solitaria recuerda la figura de Juana I de Castilla en la ciudad vallisoletana de Tordesillas, a orillas del Duero, donde murió en 1555 después de decenas de años de presidio en vida. La motejaron como “la loca” y así pasó a la historia. No son pocos los historiadores que la han intentado liberar de ese dudoso honor. Varios estudios extienden sospechas sobre el papel que jugaron su propio padre, Fernando el Católico, y su propio hijo, Carlos I, para urdir bulos sobre su salud mental con tal de tenerla apartada del poder. Mi castellana favorita, que bien la quiere, me advierte, con mucha razón, de que la historia de este país podría haber cambiado para siempre si Juana hubiera aceptado ponerse al frente de la causa comunera. Es historia ficción, pero, ¿qué podría haber pasado? Tal vez España no se habría embarcado en costosísimas aventuras imperiales que arruinaron el país y los reinos sobre los que se sustentaba la entonces incipiente nación. No lo sabremos nunca. Juana dio lugar a cuadros, películas y piezas teatrales, quién se lo iba a decir. La actriz Concha Velasco le dio vida no hace mucho en una memorable Reina Juana, y la conmovedora interpretación de aquella mujer sin duda atormentada y apasionada fue un bello homenaje a una figura histórica que, como tantas otras, no ha sido bien tratada, como bien prueba el apodo que la acompaña, en el imaginario colectivo de este país tan desmemoriado.

 
 

Etiquetas: , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: