Todos eran mis hijos

Hipólito, Muñoz, Perea y Velasco
Hipólito, Muñoz, Perea y Velasco

Acaba de estrenarse en el Teatro Español, de Madrid, una versión de la obra Todos eran mis hijos, un drama clásico del norteamericano Arthur Miller (1915-2005) que bien merece que se acerquen a verla. Escrita en plena posguerra de la Segunda Guerra Mundial, en 1947, la obra reflexiona sobre los límites de la culpa y la responsabilidad, con el trasfondo del cínico juego de la industria armamentística, y el papel de la heroicidad y la villanía, pues tanto una como otra conviven en cualquiera de nosotr@s a lo largo de nuestra existencia. El elenco de actores de la atribulada familia que protagoniza la obra -con las mentiras y las miserias que les permiten seguir viviendo- tiene al frente a algunos de los grandes de la escena española, como Carlos Hipólito y Gloria Muñoz, flanqueados por jóvenes como Fran Perea y Manuela Velasco, dirigidos por el argentino Claudio Tolcachir. Todos están soberbios en una obra cuya trama discurre con la perfección de un reloj suizo. Seguro que se hartarán de aplaudir si deciden ir a verla (pero dense prisa, que en Madrid sólo estará en cartel hasta el 31 de octubre, aunque luego saldrá de gira por varias ciudades de nuestro país).

Fahrenheit 451

Ray Bradbury
Ray Bradbury

Desde que la vi siendo adolescente, siempre he tenido en mente las imágenes de la versión cinematográfica de la fábula futurista Fahrenheit 451, escrita en 1953 por el autor norteamericano Ray Bradbury, con esos bomberos pirómanos consagrados a destruir el saber en forma de libros, incendiando bibliotecas como si quemaran, en realidad, personas, en una pesadilla en la que pensar está prohibido y es peligroso para la existencia. Las imágenes de esta obra maestra de la ciencia ficción han cobrado ahora forma de nuevo con la publicación de esta conocida novela de Bradbury en forma de una gran versión en cómic elevada a arte mayor, del también estadounidense Tim Hamilton: una novela gráfica -género que inventara el inmortal Will Eisner-, que en España acaba de publicar el sello madrileño 451editores. La moraleja de esta obra -la resistencia frente al totalitarismo y a la censura, encarnada en hombres y mujeres que memorizan los libros para que estos nunca desaparezcan- sigue vigente. Como escribe Bradbury en una introducción específica para esta edición en cómic, «me gustaría sugerir que todo aquel o aquella que lea esta introducción se tome un tiempo para escoger el libro que más le gustaría memorizar y proteger de cualquier censor o bombero. Y no sólo escogerlo, sino dar las razones de por qué querría memorizarlo y de cuál es el valor por el que debería recitarse y recordarse en el futuro. Creo que si mis lectores se reúnen y hablan de los libros que han escogido y memorizado pueden producirse encuentros muy entretenidos». Para que nunca se pueda llegar a los 451 grados Fahrenheit (o 233 grados centígrados) que se necesitan para que arda el papel.

Días de hogueras

Hogueras
Hogueras

21 de junio, solsticio de verano: los aficionados a la astronomía explican que «la Tierra en su movimiento alrededor del Sol experimenta una ligera inclinación en su eje de rotación, que ocasiona una diferencia en la cantidad de irradiación de la luz solar en su superficie. Con un ángulo de 23 grados y 27 minutos el hemisferio norte obtiene este día el mayor número de horas de luz solar», o sea, que afrontamos el día más largo del año, y la noche más breve, y comienza de manera oficial del verano (a las 13:28 de hoy), que promete ser uno de los más calurosos de los últimos tiempos. Arranca una semana en la que se suceden también las celebraciones de la noche de San Juan, tachonadas de hogueras en numerosos puntos de la piel de toro, desde Levante hasta Galicia (San Xoan), con jóvenes y no tan jóvenes saltando por encima de las brasas. ¡Ponga una hoguera en su vida! Llamas para quemar lo viejo, espantar los malos espíritus que tanto abundan, purificar y dar paso a la nueva esperanza de la luz y el calor. ¿Tiene lumbre?