Web antilacra

Machismo
El machismo mata

El combate contra el machismo criminal que sigue tiñendo de rojo la piel de toro dispone desde este jueves de una nueva herramienta: una página web específica con medios dirigidos al apoyo y prevención ante casos de violencia de género, con el objetivo de «acercar los recursos existentes en todo el territorio nacional a las víctimas, sus entornos y a los profesionales», como explicó la ministra de Igualdad, Bibiana Aído. La web ofrece un mapa nacional de unidades asistenciales, policiales y judiciales, servicios de información y asesoramiento, asociaciones de mujeres, atención policial, juzgados, y servicios de asesoramiento legal, que se irán actualizando de forma periódica. Por motivos de seguridad, no se incorporan los centros de recuperación integral, ni las casas de acogida, ni los pisos tutelados, es de suponer que para evitar dar pistas a las malas bestias que siguen cometiendo estos crímenes en nuestro país. Esta nueva herramienta permite la localización de los distintos recursos que tanto administraciones públicas, como instituciones privadas y organizaciones no gubernamentales, ofrecen a las víctimas para la prevención o asistencia ante casos de violencia de género. Instituciones privadas y públicas codo a codo, por tanto, contra esta lacra. Y recuerden que hay un teléfono las 24 horas al día, los 365 días del año, para atender estos casos, el 016.

Pesadillas 3D

Gafas 3D
Gafas 3D

«Sabe agente, tuve una visión consistente en que parece ser, según anuncian los Mediamarkets y los Carrefoures, que entre las próximas innovaciones más pronto que tarde que se colarán en nuestros hogares vendrán las televisiones en tres dimensiones o 3D de las que eclosionarán directamente ante nuestras pupilas en 2D unos seres que nos enseñarán los dientes en 3D para ver qué feos tenemos los nuestros en 2D y nos invitarán a que nos cepillemos muy fuerte también hasta que nos sangren las encías y necesitemos un lavado gingival para enseñar los dientes en los vídeos que también nos grabaremos en 3D para que en la posteridad nuestros descendientes vean lo bien que teníamos la piñata y lo bien que sonreíamos a la cámara tridimensional. Porque, oiga, cuartos no sé si les vamos  a dejar a nuestros descendientes, pero fotos y vídeos digitales, a mansalva; sacos y sacos de imágenes; vamos a ser los más inmortalizados de la historia de la humanidad. Uf, y perdone la rapidez con la que he hablado, que no le he dejado ni tomar nota, porque a todo esto no recuerdo a cuento de qué venía al cuartelillo. Bueno, como se ha hecho tarde y veo que empiezan a echar el fútbol, si no le importa me sentaré a su vera. Vaya, y veo que en el cuartelillo este tienen todavía una tele de tubos para ver el Mundial. ¿Qué cutres, no?»

Cuento demediado

Italo Calvino
Italo Calvino

«Doctora, mi vida es similar a la del vizconde demediado de la fábula de Italo Calvino, al que un cañonazo de los turcos partió en dos, y cuyas mitadas siguieron viviendo por separado, una mala y otra mejor. En mi caso, mi división es semántica, porque aparentemente estoy entero y no tengo costuras. Pero ocurre que desde pequeño me crié sólo con la mitad de las palabras, las contenidas en el tomo de la H a la Z del diccionario de la Real Academia, que me regalaron mis abuelos (a los pobres no les llegó el dinero para el otro volumen, de la A a la G). Y ahí está el origen de mis problemas, porque noto que a mi mundo le faltan la mitad de los significados. Por ejemplo, sé qué es «ir de paseo» porque son palabras contenidas en el mismo tomo, pero tengo problemas con «hacer el amor», que ya corresponden a tomos distintos, y ahí sí que me hago, perdone la crudeza de la expresión, la picha un lío y no acabo de aclararme: ¿qué es «hacer el amor»?; por su cara deduzco, doctora, que tiene que ver con el bricolaje. El caso es que en apariencia escribo tirando de palabras de ambos volúmenes, pero en la práctica no sé de lo que hablo. ¿Puede recetarme usted unas grandes dosis de sopas de letras, para ver si así logro recomponer mi universo semántico? (la pasta, que sea sin gluten, que aunque no sé qué es, creo que me cae mal).»