Altamira

Bisonte
Bisonte de Altamira

El camino evolutivo del ser humano es un no retorno desde el árbol a la tierra, desde la caverna al mundo exterior. Descendimos de las ramas, hace millones de años, en África; salimos de las grutas que pintaban nuestros ancestros hace otros miles de años en el norte de España y en otros tantos lugares. Son noticia estos días las cuevas de Altamira, pintadas en el Paleolítico Superior, ahora que se plantea la posibilidad de que unos pocos afortunados puedan volver a ver una de las grutas que habitamos, cerradas a cal y canto durante los últimos tiempos para preservarlas de cara a futuras generaciones. Es una decisión polémica, no obstante, porque está en juego la conservación de un bien tan preciado y el ser humano ya sabemos que exhala unas partículas destructivas. De ella sólo se podían ver algunas reproducciones, una in situ allá en su museo de Santillana del Mar; otra aquí en Madrid, en el jardín de Museo Arqueológico Nacional. Volver a las tinieblas y deslumbrarse de golpe con los trazos y las formas de la fauna prehistórica, retornar al genio creativo del ser humano que nos permitió avanzar, aunque todavía pervivan gentes que parece que no se hayan bajado del árbol.

Mandela y el gol

Nelson Mandela
Nelson Mandela

Se aproxima el comienzo del Mundial de Fútbol de Suráfrica, y los aficionados van llenando los estantes de sus cocinas de patatas fritas, palomitas, refrescos, cervezas, para alegría de los supermercados que hacen su agosto con ellos. Las páginas de los suplementos dominicales se pueblan de recetas de emparedados, bocadillos y canapés y platos rápidos, a cual más original para nutrir los encuentros de amig@s frente al televisor que retransmitirá los partidos. ¿Quién ganará el Mundial? Hay porras y quinielas en muchas oficinas. Pero en la nación anfitriona de este gran espectáculo mundial, Suráfrica, sin duda el que marcó el mejor gol, hace ya muchos años, fue un tal Nelson Mandela, que en la década de los 50 del siglo pasado  lideró un movimiento contra la discriminación, contra el apartheid, que le condujo a prisión durante 27 años, para posteriormente convertirse en el primer presidente surafricano elegido democráticamente mediente sufragio universal. La lucha contra la discriminación, contra cualquier apartheid por motivo de raza, credo, sexo o ideología, es la mejor causa, la mejor liga en la que el ser humano puede embarcarse.

Atención a la señal

Isaac Newton
Isaac Newton

Pequeños accidentes y observaciones en apariencia triviales devienen en grandes acontecimientos para la historia del ser humano. Ocurrió con la manzana aquella que Isaac Newton vio desplomarse desde su árbol: del análisis de lo sucedido surgió nada menos que el descubrimiento de la Ley de la Gravedad. Hay acontecimientos científicos muy celebrados que también tuvieron un origen similar. La creación humana no conoce límites. De unas nota musicales dispersas en la cabeza de algún creador puede surgir una sinfonía, o una canción pop (o algo más terrorífico: una marcha militar). De cuatro letras unidas al azar puede surgir un soneto. Y, salvando el tiempo y el espacio, en el campo de la informática que hoy tanto envuelve y enreda nuestras vidas, tres cuartos de lo mismo. Estos días se cumple el 25 aniversario del revolucionario dominio de Internet .com (en inglés, el famoso dotcom) que transformó la red (con un dato interesante: de los seis dominios dotcom que se registraron en 1985 hemos pasado a los cerca de 100.000 que se registran al día un cuarto de siglo más tarde).  El creador de Facebook, Mark Zuckerberg, ideó este portal social prácticamente por accidente, al menos según cuentan sus biógrafos, al echar un vistazo al directorio con las fotos de sus compañeros de Universidad. ¿Qué tienen que ver unas cosas con las otras? Nada, pero, ya sabe, por si acaso permanezca atento a las señales y a las ocurrencias que pasen por su mente: si se atreve a desarrollarlas, puede convertirse usted en un genio.