El Día E

El Día E
El Día E

En tiempos de noticias tristes, hoy toca arrancar el día con una alegre: el Día E, que refleja la pujanza de nuestra lengua. E de español, la lengua que une a quinientos millones de habitantes de este planeta y que este sábado se pone de tiros largos en las celebraciones que van a tener lugar en 78 centros del Instituto Cervantes en 44 países, la institución pública creada en 1991 para la promoción y la enseñanza de la lengua española y para la difusión de la cultura española e hispanoamericana. Más de treinta personalidades del orbe hispano han apadrinado esta tercera edición del Día E. Cada uno de ellos ha elegido su palabra favorita, que los internautas pueden votar a través de la web. Son tantas las palabras del español hermosas; a mí me encanta una en absoluto desuso: haldear (=»Andar deprisa las personas que llevan faldas»). El español está cada vez más presente en el mundo y ya es la segunda lengua materna más hablada (con permiso del chino mandarín), la segunda más empleada para las comunicaciones internacionales y la tercera en Internet, como recordaba a mediados de semana la web de The Guardian al anunciar esta celebración. No deja de ser curioso que yo me enterara de esta celebración leyendo la noticia en dicha web… en inglés.

Líneas rojas

Protestas
Protestas

Quienes protestaron este miércoles ante el Parlamento de Cataluña no se sabe bien qué es lo que querían. Decían rechazar el tijeretazo a las partidas sociales en las cuentas públicas de la Generalitat decidido por la derecha gobernante de CiU con apoyo tácito del PP, a costa de casi impedir que quienes se oponen a ese recorte -los partidos de izquierda- pudieran acceder a la Cámara. Un matiz: vivimos en una democracia representativa, y en un sistema así las decisiones se adoptan en los parlamentos. Y donde no hay parlamentos democráticos, hay dictaduras, no hay mucho más. Así que, ¿han traspasado las personas concentradas ayer ante el Parlamento de Cataluña líneas rojas que se deben respetar? Yo creo que que sí. Y es un error: porque con su actitud violenta dan alas a los sectores más ultras de la sociedad española, que toman la parte por el todo y confunden una minoría violenta con el grueso de las personas que salieron estas semanas de atrás a las plazas de España, y eso no es justo. Fuimos muchos los que valoramos la inteligencia colectiva del movimiento 15M -que por cierto se ha desmarcado de estos exaltados-, puesta de manifiesto en la acampada de Sol, y yo confío en que la cosa no se eche a perder por culpa de unos cuantos extremistas que en vez de buscar la playa bajo los adoquines, cogen los adoquines y se los tiran a la cabeza de los demás. Para que una protesta pueda ser considerada legítima, lo primero que tiene que hacer es no ilegitimarse a sí misma con sus actitudes. Pero tampoco estoy de acuerdo con la caja de los truenos que los voceros de la caverna han abierto, so pretexto de los incidentes, para parangonar al movimiento 15M con la kale borroka, meter todo en el mismo saco y acabar con una conclusión preclara: la culpa es de Rubalcaba.

Relativizando

Cuerno de África
Cuerno de África

Una noticia para tod@s aquellos que hoy tuvieron un mal día porque acaban de descubrir que alguien les ha rayado el tapacubo trasero derecho del coche o que el aire acondicionado ya no enfría como debiera ahora que aprieta la caló, esos grandes disgustos que nos amargan la vida: «La prolongada sequía que sufren los países del Cuerno de África amenaza ya a más de ocho millones de personas en Djibouti, Etiopía, Kenia y Somalia, cifra que aumentará por el alza de precios de los alimentos y del combustible que está causando en esos países la falta de agua. Según alertó este martes la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los índices de desnutrición aguda “están muy extendidos”, y más de ocho millones de personas “necesitan ayuda de emergencia”. Esta situación se debe a que la región encadena dos temporadas consecutivas de lluvia con unos niveles de precipitación muy por debajo de los normales, lo que está generando pérdidas de producción agrícola, un agotamiento de los pastizales y una elevada mortalidad del ganado (…)». Que nos perdemos en chorradas, en definitiva, mientras ahí fuera hay gente que lo pasa verdaderamente mal y que en algunos casos morirán sin saber lo que es poder preocuparse por un tapacubo ni por un aparato de aire acondicionado.