Irán y la hamburguesa

Sakineh Mohammadi
Sakineh

No parece precisamente que la hamburguesa de los odiados yanquis sea la comida predilecta de los prebostes del régimen iraní, pero alguna conexión tiene que haber entre ambos elementos. Conocerán ustedes el experimento que una artista de Estados Unidos, Sally Davies, ha hecho con uno de estos platos rápidos: cogió una hamburguesa de un Mc Donald’s allá por el mes de abril, y desde entonces la ha ido fotografiando día a día; la hamburguesa (¿qué le echarán?) no se ha podrido y está como amojamada, pero entera. El objetivo de Davies era demostrar lo poco saludable que son estos platos. Pues con Irán ocurre algo similar: se trata de un régimen amojamado y acartonado, distinguido por su nulo respeto a los derechos humanos. Este verano tuvimos una perla más de la avanzada «justicia» iraní, conocida, por citar algún horror, por su persecución contra los homosexuales. Se trató del caso Sakineh, una mujer acusada de adulterio que se enfrenta a una condena a morir lapidada. La presión internacional y las firmas de cientos de miles de personas de todo el mundo recogidas a través de Internet han conseguido levantar una red y que las autoridades iraníes hayan suspendido temporalmente la bárbara lapidación para revisar su caso, pero, como recuerda Amnistía Internacional, «Sakineh aún puede ser ejecutada si las autoridades levantan la suspensión de la condena o fabrican nuevos cargos contra ella. Desde Amnistía Internacional seguiremos ejerciendo toda la presión de la que somos capaces para que la condena a muerte de Sakineh sea revocada definitivamente. Y eso sólo podemos lograrlo con tu apoyo». Y si quieren, que los prebostes y los jueces del régimen se lapiden entre ellos, a hamburguesazo limpio, por ejemplo.

Tradiciones aberrantes

Toro de la Vega
Toro de la Vega

Hoy se celebra en Tordesillas la aberrante tradición del Toro de la Vega, en la que un animal es acuchillado salvajemente hasta morir, perseguido por una turba de personas armadas con lanzas. Ocurre todos los años por esta fecha y tiñe de sangre los campos de esta, por otra parte, bellísima ciudad vallisoletana. En esta ocasión, está circulando por Internet un manifiesto para pedir la abolición de esta fiesta, que ya han firmado personalidades como Maribel Verdú, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo o Rosa Montero, por entender que «el Toro de la Vega representa, únicamente, una tortura pública» y rechazar que  «en España se entienda como cultura la humillación y tortura de un ser vivo, que se llame arte a un derramamiento de sangre». Menudo festejo.

Locos cariocos del mundo, ¡rehuíos!

Terry Jones
Terry Jones

El verano promete acabar con un intenso repunte en las temperaturas mundiales, que está ya ablandando las mentes. El sudor empaña la vista y nubla el entendimiento. Y todo originado por la hoguera que un tal Terry Jones, pastor protestante para más señas, se ha propuesto encender este sábado en Florida para quemar coranes en el aniversario de los execrables atentados del 11-S. Veamos: el tal Jones es sin duda un tipo que entra en la amplia categoría humana de los Locos Cariocos (LC), tan abundante a lo largo de estos siglos de existencia humana sobre la faz de la Tierra. Antes a estos tipos se les consideraba poco menos que los tontos del pueblo (TP), a los que nadie hacía caso. Ahora a personas como Terry Jones se les abren todos los escaparates digitales, los medios globales agigantan sus peligrosos desvaríos y generan a su vez unas peligrosas reacciones de otros LC que no son ninguna broma y prometen darnos más de un disgusto, en forma de posibles atentados terroristas para responder a la hoguera de un chalado. Cuando terminaba de redactar estas líneas, llegaba vía BBC la noticia de que el tal Jones desistía de prender su hoguera, pero al levantarme con la radio esta mañana el tipo dice que lo está reconsiderando. Ocurra lo que ocurra, los ultraderechistas del norteamericano Tea Party y la Cadena Fox tienen un nuevo héroe; los islamistas radicales tienen un nuevo demonio que agitar; enhorabuena a todos. ¡Locos cariocos del mundo, rehuíos! Y dejadnos en paz a los demás, que bastante tenemos ya con los sudores cotidianos.