[NO-RES]

Colonia Castells
La Colonia Castells

Un colectivo de jóvenes se ha puesto manos a la obra con un proyecto que promete ser un canto a la vida y a la esperanza, paradójicamente partiendo de la nada. Se trata de los impulsores del documental [NO-RES], La Nada, que narrará la desaparición de una colonia de viviendas obreras en pleno centro de Barcelona, la colonia Castells. Lo prevén presentar a mediados de 2011. Los mimbres para esta historia los ha tejido la propia realidad: un barrio de  principios del siglo XX similar a otras colonias de este tipo que aún perviven en tantas ciudades españolas y que pronto dejará de existir. Yo mismo conozco una bien linda al lado del lugar donde resido. Lugares de casitas bajas construidos a la medida del ser humano, sin tráfico en muchos casos, en los que los niños corretean y los mayores se sientan tranquilamente a ver la vida pasar. Nada que ver, por tanto, con los fríos PAUS que rodean las ciudades. La Castells, como narran los promotores del documental, es «un pequeño ejemplo de ciudad horizontal frente a un creciente modelo urbanístico vertical: un pequeño pueblo en medio de la metrópolis, un oasis de paz. Después de años de trámites, negociaciones, resoluciones de todo tipo y protestas vecinales, este pequeño barrio integrado en Les Corts entra en su recta final: la colonia debe ser derribada (…)». El documental, para cuya ejecución buscan pequeñas aportaciones económicas ciudadanas a partir de ocho euros, pretende mostrar «el paso de la ciudad horizontal a la ciudad vertical. Inevitablemente, [NO-RES] narrará también el éxodo de sus protagonistas (…) La narración culminará con el derribo de las casas en las que nacieron muchos de los vecinos de la colonia». Conozco a  la productora ejecutiva (es una persona de fiar y sé dónde trabaja), con lo cual pueden estar segur@s de que sus aportaciones tendrán el mejor de los fines: poner su granito de arena en un innovador proyecto colectivo que tiene trazas de ser muy emocionante. Y sobre esa nada, al final, se construirá un todo.

La patria de la lengua

Mario Vargas Llosa
Mario Vargas Llosa

En la patria, o matria, de la lengua que mamamos cuando nacemos nos hallamos todos. Todos nos encontramos compartiendo palabras, significados y signficantes, envolviéndonos en la bandera de este español universal que es una de las lenguas más habladas del mundo y que este jueves recibió un nuevo premio Nobel en la figura del escritor Mario Vargas Llosa. Las palabras dan sentido a nuestro mundo y permiten nuestra convivencia, aunque haya gentes que las sigan usando como dardos. Los teclados escupen sílabas en español que inundan el globo (pero el castellano todavía no tiene en Internet una presencia acorde con su relevancia en el mundo), los críos comparten planetas literarios desde Madrid a Buenos Aires, desde Los Ángeles a Barcelona. Enhorabuena a Vargas Llosa; enhorabuena a tod@s. Este viernes no hay fronteras, ni banderas que valgan; las enseñas de todas las naciones que compartimos el español pierden sus colores y sus símbolos y se inundan de letras, vestidas de gala y tiros largos en este gran día de fiesta.

 

Oda a la minipimer

Lluelles y la minipimer
Gabriel Lluelles

Grandes inventos jalonan la pequeña historia de los ingenios en España: la fregona, el futbolín, el botijo, la guitarra, la navaja, el chupachups… Pero hay uno que todos tenemos cerca, seguro, y que acaba de cumplir los cincuenta años: la minipimer. Este pequeño electrodoméstico lo ideó allá por 1959 un diseñador industrial de Barcelona, Gabriel Lluelles, que compuso su nombre mezclando los términos mini (por el tamaño) y el acrónimo pimer (por la empresa en la que Lluelles prestaba sus servicios, Pequeñas Industrias Mecánico Eléctricas Reunidas). El éxito de este aparato le vino al sustituir las pesadas batidoras de vaso, que hasta entonces eran la especie dominante en la cocina, por este estilizado y versátil ingenio, que se podía colgar en la pared y se limpiaba muy fácilmente. El inmediato triunfo de la minipimer, convertida en el tercer brazo de las amas de casa  de la época (en aquel entonces no había muchos amos de casa, para qué negarlo), revolucionó las tareas del hogar y y desde entonces ha batido millones de pures, gazpachos, cremas, mayonesas, salmorejos y papillas, que han nutrido a otros tantos millones de seres humanos. ¡Qué invento tan rico!