¿Qué habría pasado si…?

Alejandro Agag
Alejandro Agaggh!

«(Un teletipo de Loco Carioco News) El portavoz del Gobierno, Alejandro Agag, ha anunciado  esta mañana, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros presidido por Mariano Rajoy y vicepresidido por Ana Botella, que el Ejecutivo del PP acaba de acordar un amplio programa de ajuste con el objetivo de ahorrar 95.000 millones de euros y reducir el actual déficit público del 11% hasta el 3% a lo largo de la legislatura. La enorme dimensión del ajuste -que la oposición socialista considera que se debe más a las pulsiones ideológicas de los conservadores, siempre defensores de reducir el peso del Estado, que a una necesidad inevitable de acabar con el déficit a esa velocidad- se va a traducir en la pérdida de casi medio millón de empleos públicos, una reducción media del 19% en cuatro años en el gasto de los departamentos ministeriales, unos recortes adicionales de 8.000 millones de euros de ayudas sociales…» Vale, vale, paro, no se abandonen a los ansiolíticos; es una ficción que se apoya en los datos del recorte que acaba de decidir en el Reino Unido el Ejecutivo conservador. Pero, ¿qué habría pasado en España si en esta crisis, en vez del PSOE, hubiera estado gobernando el PP?

Página impar

Periódico
Periódico

La crisis económica golpea con especial crudeza a los medios de comunicación, especialmente a la prensa escrita (periódicos y revistas). En pos de la publicidad, estos medios ceden, cada vez con mayor frecuencia, sus espacios más visibles a los anunciantes, multiplicando lo que ya venía siendo una tendencia. Es frecuente encontrarse últimas páginas que ya no son contraportadas, sino anuncios a toda plana. Hay incluso hasta alguna primera página que se concibe a modo de escaparate publicitario. Otros periódicos de referencia no tienen empacho en publicar grandes encartes pagados, algo hasta no hace mucho impensable en determinadas cabeceras, Y, por supuesto, las páginas impares, aquellas más golosas para los anuncios porque son las primeras en las que se detienen nuestros ojos cuando miramos una revista o un rotativo, son espacio preferente para la publicidad (que también paga más por ocupar estos lugares, por supuesto). Los medios renuncian a escribir sus historias en estas páginas para que sean otros los que escriban las suyas: historias de perfumes, de coches, de cruceros allende los mares. Y nosotros, los lectores, ¿cuántas veces renunciamos también a escribir las historias de nuestras vidas para que sean otros quienes redacten las páginas impares, las más interesantes, de nuestras existencias?

El solar

Crisis
Crisis

«Érase una vez un líder de la oposición al que no le importaba que todo se fuera al garete con tal de quedarse con el solar. Es más, anhelaba que todo se fuera al garete, y cuanto más rápido mejor, para que él pudiera aposentar sus reales en el poder de la forma más cómoda posible. Le traía sin cuidado que los edificios se cayeran a cachos, que los inquilinos lo pasaran mal, que él no iba a apoyar lo más mínimo al Gobierno de turno para intentar remar todos en la misma dirección, la de la recuperación de la crisis. Le daba igual que los mercados internacionales y las grandes instituciones mundiales estuvieran mirando con lupa los movimientos del Ejecutivo: él no iba a variar un ápice su posición y se enrocaba en su habitual respuesta del no a todo. Que todo se despeñe y se reduzca a escombros, que ya llegaré yo al solar para edificarlo de nuevo (en esto de edificar y sacar tajada los de su partido saben bastante). ¿Que le llaman irresponsable? Le da igual; lo importante es el final, lo que hay por el medio le trae sin cuidado. Y lo más curioso es que se las da de gran patriota…» El desenlace de este cuento con tantos visos de realidad lo escribirán ustedes.