[No-Res], para qué esta nada

Colonia Castells
Colonia Castells

El IX Festival Internacional de Documentales de Madrid, Documenta Madrid, ha premiado con todo merecimiento un magnífico documental, [No-Res], de Xabier Artigas (con la valiosa e imprescindible producción de mi excompañera Ana Castañosa), que recoge los estertores de una forma de vida en una colonia fabril obrera de Barcelona arruinada por la piqueta y las ansias especuladoras. [No-Res] es también una metáfora de la crisis: la burbuja que nos envolvía y cuyo estallido en mil pedazos se está llevando por delante, en una brutal onda expansiva, vidas y proyectos, arruinando la vida de las gentes más humildes y trabajadoras. Un documental sin apenas diálogos, porque no hacen falta: las imágenes lo dicen todo y hablan por sí solas, esa nada que da paso a la nada. Una colonia de viviendas humildes, pero llenas de vida, asolada para pasar a ser un solar poblado por las ratas. Anoche tuve oportunidad de ir a verlo en Matadero Madrid, sede del festival, y me llevé a mi hija Estrella, que con seis años ha heredado en vena la cinefilia de su madre. Me lo pasé en grande a pesar de la tristeza que emana la cinta. Estrella aliñó con sus comentarios de cría espabilada los silencios del documental, y extrajo dos conclusiones: sus críticas a los poderes públicos que han alimentado la burbuja y su abatimiento por ver que se derriban «los sueños de la gente». Su mente de seis años carbura mucho más que la de otros de cuarenta.

Rosquillas tontas

Rosquillas tontas
Rosquillas tontas

Si llevamos tantos meses de recortes en pos de alcazar el inalcanzable objetivo del déficit, intensificados de manera brutal y despiadada bajo la férula conservadora, y todo sigue igual o incluso a peor como constatamos todos en nuestras vidas cotidianas, día tras día, ¿no será el momento de plantearse que el camino de la guadaña no funciona y que así no vamos a recuperar los nutrientes del crecimiento? Recorte tras recorte, tajo tras tajo, van a dejar hasta sin su rica cobertura de azúcar a las rosquillas de San Isidro: todas tontas, todos tontos. Qué amargura.

PD.- ¿Alguien sabe dónde para el jefe del Ejecutivo, que no da explicaciones de qué demonios está ocurriendo? Ya apenas recuerda uno su nombre. Rajoy, ¿no? ¿Se imaginan que el presidente Zapatero hubiera hecho lo mismo? Los rugidos de la caverna ultraderechista y de su atroz coro mediático nos habrían dejado sordos.

¿Pero lo público no es siempre un estorbo?

Bankia
Bankia

Estos furiosos neoconservadores españoles que gobiernan lo público a su pesar, porque no creen en ello, que desprecian los servicios comunes, tiran ahora de iniciativas nacionalizadoras para que Bankia no caiga. ¿Pero lo público no les estorbaba siempre? Pues parece que no: con la misma mano que arrebañan diez mil millones de euros de la sanidad y la educación públicas, se aprestan a soltar una gallina pública igual de multimillonaria para que la exentidad del excolega Rodrigo Rato no se vaya por el sumidero de la crisis. El mismo celo público podrían emplear para ayudar, por ejemplo, a las centenares de miles de personas sometidas a hipotecas leoninas dadas por las entidades bancarias, con simpatía sin límite, a lo largo de todos estos años de burbuja inmobiliaria. O para que los inmigrantes sin papeles no se queden sin cobertura sanitaria. O para tanta gente que lo está pasando tan mal y que lo va a pasar peor con el apego a la motosierra de este Gobierno.