La revelación

Equilibrio
Equilibrio

Momentos de la vida en que se sintió incapaz de acometer algo, pero lo hizo y al final no resultó ser tan complicado. Solo hay que sacudirse ese miedo que atenaza, esa mente controladora que tantas veces niega el atrevimiento. Nunca ha olvidado la primera vez que logró flotar en el agua y entender el concepto. Recuerda bien la primera vez que guardó el equilibrio en una bicicleta. Y siempre le acompañará la primera vez en que vio aquellos ojos en el bosque urbano y quedó prendado de ellos, sabiendo que de esa mirada quería ser siempre preso, que por fin la había encontrado. Luminarias en el medio de la hojarasca y la bruma que le guiaron desde entonces. Ojos que le permiten, a un tiempo, flotar de felicidad y que le brindan enseñanzas para seguir guardando el equilibrio en esta vida tan complicada, con una certeza clara de que lo mejor está por venir. Instantes mágicos de la vida que no se olvidan, revelaciones.

La mirada

Mirada
Mirada

«Venimos al mundo, doctora, desde la oscuridad a la luz y necesitamos calor desde nuestro primer berrido, desde que lo brazos de nuestra madre nos acogen y nos calman. Somos seres sociales, aunque las relaciones sociales sean tan complicadas y fuente de tantos quebraderos de cabeza, doctora, usted lo sabe mejor que nadie. Evitada la gente tóxica, espantada la gente chunga, descontados los indeseables, quedan muy pocas personas. Porque consuela en tiempos de zozobra, en esta época incierta y de futuro por escribir, encontrar la palmada de alguien en el hombro, los dedos de otra persona que se entrelazan en los tuyos por el mero gusto de hacerlo, los ojos de los seres que quieres y que no tienes que buscar, porque son esos ojos los que se topan contigo y siempre están ahí como faros en la noche para evitar que nos demos de cabeza con la escollera. La mirada, las miradas de las pocas personas que en verdad uno tiene cerca, de algunas que también se fueron, que son una luz entre las tiniebas y que iluminan mi mundo y el pequeño mundo de cada cual. En esta era de la rapidez, de las prisas, del vistazo, yo valoro la mirada. Las miradas que te muestran el camino y que te anclan la cabeza para evitar que eche a rodar; las miradas que no quiero perder de vista. Son estas pequeñas cosas las que hacen grande la existencia.»