Revival florido

Portada de "Layla..."
"Layla and other..."

La reedición de viejos discos clásicos es un negocio para las discográficas. Se coge una grabación original de indudable calidad y éxito, se le quita el polvo acumulado con unos pases digitales, se mete en un envoltorio más atractivo y se coloca en el estante: a vender. Acaba de ocurrir con un disco clásico del guitarrista británico Eric Clapton, lanzado en 1970, que refleja su etapa americana tras las rupturas consecutivas de anteriores bandas (Cream y Blind Faith) y que está preñado de un puñado de catorce canciones con el trasfondo del dolor producido por el desamor, escritas en un momento de creatividad insuperable. El disco, Layla and other assorted love songs, lo firmó una banda creada casi ad hoc, Derek and The Dominos, y es una obra verdaderamente redonda de blues rock, de esas tan difíciles de encontrar en estos tiempos, a la que ni le sobra, ni le falta ninguna canción. Tiene cuarenta años, pero suena como si fuera de anteayer: es lo bueno de lo clásico, que no se marchita. Es bonito comenzar la primavera volviendo a escuchar un disco tan lleno de flores.

Delito y exilio

Portada de "Exile"
Portada de "Exile"

Huyendo del fisco británico, y quizá cometiendo por ello un delito (o no), los miembros de The Rolling Stones recalaron en 1971 en el sur de Francia (qué mal gusto ;-)), en donde compusieron una de sus obras maestras, el disco doble Exile on Main St., del que se cumplen casi 40 años. Precisamente por ello, esta legendaria banda experta en generar abundantes montones de libras ha lanzado una interesante reedición para sus seguidores, que hoy sale a la venta en España. La estancia en aquella mansión engendró esta gran creación rockera, que contiene perlas como Tumbling Dice o Happy, junto con hermosas melodías como Sweet Virginia o Shine a Light. En su momento, declararon no sentirse demasiado satisfechos con esta obra (Mick Jagger: «No es uno de mis álbumes favoritos, aunque pienso que tiene algo especial. No estoy seguro de que las canciones sean de muy buena calidad, pero en conjunto es un trabajo hermoso»; According to the Rolling Stones. Barcelona: Planeta, 2003). El disco, de hecho, tuvo una mala acogida también por la crítica y sin embargo casi de manera inmediata gozó de una gran aceptación popular. Lo caracteriza la amalgama, variedad y riqueza de sus temas, que compusieron en un estado de gran frenesí, poseídos por el sexo, las drogas y el rock and roll; «se socializaba bastante», admite Mick Jagger cuando rememora aquellos lejanos meses en la hacienda gala. Ahora, con sus cuerpos más cuarteados, llega de nuevo a los estantes el disco original, remasterizado, al que se incorporan algunas nuevas versiones y temas recuperados de descartes que conservaban en algún cajón. Los interesad@s deberán pasar por caja y pagar el IVA correspondiente, claro, aunque en 1971 los impuestos no les gustaran mucho a sus satánicas majestades. Siempre han tenido fama de ser más agarrados que un chotis, también hay que decirlo. ¡Grandes Stones!

Rock & Rot

Ariel Rot
Ariel Rot

Vino a España hace muchísimos años, desde el otro lado del charco, desde su Argentina natal, para quedarse -para nuestra fortuna- entre nosotros, en el Foro, trayendo con él su don más preciado: su música. El músico Ariel Rot ha sacado nuevo disco, Solo Rot, un latigazo de alto voltaje de rock and roll (con otros palos que también le gustan a su autor) que libera el cuerpo del oyente de los últimos fríos de este largo y prolongado invierno que ha penetrado hasta la primavera. Rot se arma de una navaja barbera bien afilada y construye un disco guitarrero (no puede ser de otra manera), con muchos toques stonianos y unas inspiradas letras. En el caso del talentoso Ariel la genética funciona: su hermana, la actriz Cecilia Roth, su madre, la también música Dina Rot (intérprete por cierto de canciones de nuestra tradición judía sefardita), y él mismo, un prodigio de músico cuyo arte ha traspasado generaciones, desde los adolescentes que tarareábamos los clásicos éxitos de Tequila (recientemente recuperados gracias a la colaboración entre Ariel y su compañero Alejo Stivel), a los ya no tan adolescentes que nos entusiasmamos con Los Rodríguez o le descubrimos a él como un extraordinario solista en sus discos en solitario. Gracias, Ariel, tú eres rock & rot.