Rock & Rot

Ariel Rot
Ariel Rot

Vino a España hace muchísimos años, desde el otro lado del charco, desde su Argentina natal, para quedarse -para nuestra fortuna- entre nosotros, en el Foro, trayendo con él su don más preciado: su música. El músico Ariel Rot ha sacado nuevo disco, Solo Rot, un latigazo de alto voltaje de rock and roll (con otros palos que también le gustan a su autor) que libera el cuerpo del oyente de los últimos fríos de este largo y prolongado invierno que ha penetrado hasta la primavera. Rot se arma de una navaja barbera bien afilada y construye un disco guitarrero (no puede ser de otra manera), con muchos toques stonianos y unas inspiradas letras. En el caso del talentoso Ariel la genética funciona: su hermana, la actriz Cecilia Roth, su madre, la también música Dina Rot (intérprete por cierto de canciones de nuestra tradición judía sefardita), y él mismo, un prodigio de músico cuyo arte ha traspasado generaciones, desde los adolescentes que tarareábamos los clásicos éxitos de Tequila (recientemente recuperados gracias a la colaboración entre Ariel y su compañero Alejo Stivel), a los ya no tan adolescentes que nos entusiasmamos con Los Rodríguez o le descubrimos a él como un extraordinario solista en sus discos en solitario. Gracias, Ariel, tú eres rock & rot.

En ruta 2.0

Fraga y Rivas, en Cabo Norte
Fraga y Coru

Una verdadera aventura está teniendo lugar en este año jacobeo: la que protagonizan dos jóvenes gallegos, el fotógrafo Andrés Fraga y el montañero Juan Rivas, Coru, que ya comenzaron a hollar -después de los trastornos que les causó la nube volcánica islandesa para llegar a su punto de origen- la distancia que media entre Cabo Norte (Noruega) y Santiago de Compostela, seis millones de pasos, seis mil kilómetros y un recorrido a través de once países europeos. Ambos están empalmando caminos que posiblemente otros anduvieron antes, aunque no con esta magnitud, y de una manera distinta y vanguardista: día a día, nos dejan a sus seguidores el testimonio de su aventura en las redes sociales 2.0, en Facebook, en Flickr, en YouTube, en su blog y en su página web, 6MPasos. Son pioneros en esta descripción del mundo que están realizando, para asombro y envidia (sana) de tod@s los que estamos siguiendo su hazaña tan lejos físicamente, pero tan cerca de ellos y de su proeza gracias a la magia de los modernos medios de autocomunicación de masas. ¡Mucho ánimo!

2 de mayo, teatro y manduca

La moza de cántaro
La moza de cántaro

Llegaron, de matute y con sigilo, las fiestas del 2 de mayo, las de la Comunidad de Madrid, este año parece que más inadvertidas que nunca (y mira que es difícil). En lo que a mí me toca, yo disfruté de la velada previa con un par de elecciones de ocio y cultura, que modestamente traslado para disfrutar del festejo. Una primera, la obra La moza de cántaro, un clásico de Lope de Vega, interpretada hasta el 13 de junio por una hornada de jóvenes actores y actrices de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), con gran éxito de crítica y público, en el Teatro Pavón de esta villa. La moza, aunque no rompa el cántaro físicamente, lo rompe metafóricamente con su empeño, como explica el director del montaje, Eduardo Vasco, en hacer posible «lo imposible para una mujer en un mundo de hombres». Más cántaros tendrían ellas que romper. Y un creador que también rasga moldes es Alberto Chicote, con su propuestas innovadoras. Mi admirado chef hace una mirada al pasado con su participación en 1808, un menú reinterpretado -una iniciativa de la Comunidad que recrea platos tradicionales de hace dos siglos-, mientras mira al futuro con su pasión por oriente. Cenar anoche en su restaurante Pandelujo, a orilla del frescor y del rumor del jardín acuático de su interior para combatir la calima, es un lujo para los sentidos, sobre todo si uno comparte la extraordinaria manduca en la inmejorable compañía de una mujer que rompe moldes y puede disfrutar de un buen rato de conversación con Alberto. En mi caso, las dos últimas premisas se cumplieron con creces; ¡qué suerte la mía para este 2 de mayo!