¡Oh, es Él!

Terrorífico ánsar
Terrorífico ánsar

«Amada doctora. Aquí Cleofás Cista, para servir a Dios y a usted. Vengo a que me ponga un chute pa rebajar mi alegría, no vaya a ser que me reviente el corazón en el pecho de gozo. Leí ayer en El País (que no es precisamente mi diario de cabecera, como ya se puede imaginar; yo sólo compro prensa plural y objetiva) que el más mejor presidente que ha tenido España, JM Aznar, ¡¡¡estrena página web!!! para los cientos de miles de españoles de bien, con el corazón también y tan bien colocado a la derecha, que le seguimos añorando. Perdone que chille, pero ¡vuelve josemari, echa al tipo este que dejaste de heredero,  que no vale pa ná! Ardo en deseos de acabar la consulta, una vez que usté me ponga la inyección, para navegar por el océano aznariano. Me dijo mi vecina la tecnológica que la página tiene hasta vídeos: nada mejor para repasar sus visitas al rancho de Crawford, sus reuniones en las Azores, sus verdades sobre el 11-M, o sus más recientes peinetas. Y fotos: ahí espero encontrar las de la boda imperial en El Escorial, o la de algún amigo gürteliano, o la de -¡ay!- la de su tableta de chocolate. De momento jmaznar asoma su adorada jeta entre las procelosas aguas de la red, pero le queremos en persona, que vuelva ya y nos saque de las tinieblas. ¡Te echamos tanto de menos! ¿Usted no, doctora? ¿Por qué me mira así? ¿Qué va a hacer con esa aguja?»

Chorizo y choris

Rico chorizo
Rico chorizo

El origen del chorizo se sitúa en el feliz matrimonio entre las tripas rellenas de carne curada de cerdo que se estilaban en esta piel de toro desde tiempos inmemoriales con el sabroso pimentón que llegó de América. Debían de correr los siglos XVI-XVII cuando se produjo aquel encuentro, según narra el estudioso de la gastronomía patria Néstor Luján en su célebre tratado Como piñones mondados. Cuento de cuentos de gastronomía (Barcelona: Círculo de Lectores, 1996). Es curioso, no obstante, que esta palabra que nos hace la boca agua se comenzara a aplicar a aquellos que practican el hurto y la rapiña. Parece ser, dice Luján y avala la Real Academia de la Lengua, que el término chorizo usado en este segundo caso proviene del caló «chori» («ladrón»), que se amplió en una sílaba por semejanza con el nombre del rico embutido, y por desconocimiento a su vez del lenguaje gitano. Choris y chorizos haylos bastante. Los chorizos son muy frecuentes en nuestra gastronomía para su empleo en crudo o guisados. Pululan también otros choris embutidos en caros trajes, y muy indigestos: sólo hay que sumergirse en alguna parte del sumario del caso Gürtel, la mayor red de corrupción de la historia democrática de España, para salir rojo de pimentón y de bochorno por la industria chacinera que sentó sus reales junto a la madrileña calle de Génova.

Frente procuernos

Toro de Osborne
Toro de Osborne

Parte meteorológico: un frente procuernos atraviesa España en este invierno interminable, cual borrasca de bajas presiones que agita también las bajas pasiones. ¡Sorpresa!: las isobaras las están meneando baronesas y barones del PP. Ante los grandes problemas que atraviesa el país, la derecha no tiene otra cosa que hacer que dedicar grandes energías a defender las corridas de toros. Es un nuevo frente popular, que se une a otros frentes puestos en marcha: por ejemplo, el que algunos han lanzado contra el juez Garzón para dejar sin efecto las actuaciones de la justicia en el caso Gürtel, que éste sí es un buen morlaco con grandes astas. ¿Les gustan los toros? A mí no, al igual que tampoco aplaudo otras «costumbres» y «tradiciones» que se llevan a cabo con animales en infinidad de fiestas patronales. Y tampoco me gusta que los de siempre se inventen problemas de convivencia a cuenta de cualquier cuento, politizando y tensando el ambiente con cualquier pretexto, para ver si así amarran unos votos. Ahora resulta que la esencia de España está en juego por un quítame allá esos cuernos. Más seriedad, señor@s, que se les ve el plumero.