A los miserables

Lazo contra la violencia
Contra la violencia

A los miserables que oscurecen la vida de sus parejas. A quienes siguen pensando que la vida de sus mujeres vale menos que la suya propia, hasta el punto de poder exterminarla. Que la mujer es un ser inferior al que pueden despreciar, maltratar, golpear, violentar. A los abyectos que golpean a sus parejas olvidándose de que han nacido de un cuerpo de mujer, el misterio más sagrado del mundo, los seres más perfectos de la creación. A quienes levantan la mano contra la persona a la que un día quizá amaron, descargando su frustración sobre ellas. Hacia quienes siguen predicando y defendiendo cánones de conducta machista y reaccionaria. A quienes manipulan los sentimientos de sus parejas para retorcerlos en un juego macabro. Hacia toda esa basca repugnante, vaya mi desprecio y mi asco. Para evitar que siga oscureciendo hay esta noche una concentración en la Puerta del Sol, a las 19:00 (habrá muchas más puertas del sol en ciudades españolas), en el Día Mundial contra la Violencia de Género, que en España sigue dejando un reguero de víctimas intolerable.Y vaya mi afecto a las víctimas de la plaga, y a tod@s aquellos que defienden con uñas y dientes el derecho de sus hijas a crecer libres, independientes y felices.

PD.- La política socialista Elena Valenciano ha lanzado en Twitter una iniciativa para cambiar hoy el avatar de cada cual por el lazo contra la violencia de género. Se trata de inundar la red social de lazos como el que ilustra este post, a modo de expresión de solidaridad con quienes sufren. Llegará el día, seguro, en el que no haya que dedicarle un día a esta desgracia, y las lágrimas vertidas ayer habrán regado el frondoso árbol de la igualdad de mañana, que guardará bajo sus ramas a todas las mujeres.

Nubarrones

Nubes de lluvia
Nubes de lluvia

Ganó la derecha conservadora española, poniendo al frente de la gestión contra la crisis a los herederos de las políticas que están en el origen de este embrollo. Al nuevo Gobierno, que deberá ser el de todos los españoles, incluidos los millones que no les hemos votado, hay que exigirle que se conduzca con mesura. Porque si el poder es una sustancia que siempre puede emborrachar, el poder ejercido a través de una mayoría absolutísima corre el riesgo de ser un potente alucinógeno. Y una vez que caiga el velo de las medidas que Rajoy no ha querido descorrer en la campaña, habrá que comprobar su impacto y el precio social que entrañarán, porque sería absolutamente injusto que la crisis económica deviniera en una crisis social. Enfrente tendrá una oposición socialista que sin duda ejercerá su papel con responsabilidad, justo la que no han tenido los conservadores en todos estos años. Al PSOE le aguarda ahora la tarea de reformular sus políticas en un congreso y de consolidar su alternativa socialdemócrata frente al poder neoconservador existente. Aún recuerdo primera la victoria socialista de 2004, un olor a primavera a pesar de caer en marzo. Esta victoria conservadora, en el crudo otoño, para mí, solo huele a frío y a humedad; desde mi ventana solo atisbo nubarrones.

Cuando voto

Papeletas 20-N
Papeletas 20-N

Cuando voto siempre pienso en las generaciones de españoles y españolas que se vieron privadas de este derecho. En los millones de españoles que durante cuarenta años de cerrojo franquista no pudieron expresarse en libertad para elegir a su gobierno. En los millones de represaliados y exiliados por el régimen. En los millones de personas que no tan lejos de esta piel de toro, a pocos cientos de kilómetros, no lo pueden todavía ejercer en libertad. Pienso en que la fuerza de los votos ha permitido impulsar proyectos colectivos en un país tan poco amigo de lo colectivo como es España: establecer la educación pública y gratuita, crear pensiones dignas para los trabajadores, becar a millones de estudiantes para que pudieran acceder a la educación en igualdad de condiciones, dotarnos de uno de los mejores sistemas de sanidad pública del mundo, desarrollar nuestras infraestructuras, ampliar ayudas para proteger a los desamparados, afianzar nuestra joven democracia. Cuando voté esta mañana en el comedor del colegio público al que asiste mi hija pensé en ella, en las conversaciones que una niña tan espabilada e inteligente (herencia de su madre y sus abuelas, sin duda) mantendrá en esta estancia, entre bocado y bocado, con sus amigos y amigas del cole, nacidos dentro y fuera de este país, las futuras generaciones de españoles y españolas. Cuando voté esta mañana no pude evitar emocionarme pensando en mi madre que se fue hace un año, y voté con más fuerza y orgullo que nunca, por ella, socialista de corazón, y por mí, por las siglas en las que he creído desde que era adolescente, sintiendo que su mano se posaba sobre la mía, por las siglas del Partido Socialista.