De todos, menos de Franco

Velas
Velas

MI hija Estrella, impulsora de este cuaderno, es una fuente permanente de inspiración para mí. Sus reflexiones, sus ocurrencias, las maneras en las que va descubriendo el mundo desde esa atalaya despierta que es su cerebro de siete años, me motivan y me animan a seguir mirando alrededor. Estrella me contó que participó el miércoles, día previo al Todos los Santos de antes (ahora llamado Halloween), en una especie de rito laico en el cole público al que asiste, consistente en encender una vela en su clase por todos los que nos han precedido, por los seres que se fueron. Estrella no sabe mucho de la historia de España, pero algo sabe ya. Entre quienes nos precedieron en la piel de toro ha habido mucho maleante en forma de militarote reaccionario, rey atolondrado y cura cerril: estos tipos han campado por sus anchas en los siglos precedentes. En la base ha habido también mucha gente noble, abnegada y trabajadora, como su abuela Feli. Así que Estrella me contó que, cuando encendieron la vela, ella se acordó de su abuela y de otras personas que se fueron. «Nos acordamos de todos los muertos, papi, menos de Franco», me confesó muy seria mi niña, que a su edad se define como feminista y de izquierdas. Estrella dice que prefiere Halloween a la Navidad porque la segunda fiesta la ve muy «de cursis», salvo los episodios que protagonizan Papá Noel y los Reyes Magos, claro, que tonta no es.

Feira de Santos

Monterroso
Monterroso

Varias son las localidades españolas que este 1 de noviembre, Todos los Santos, celebran ferias de ganado y mercados variopintos, desde hace varios siglos, reuniendo toneladas de mercancías, cientos de cabezas de ganado, miles de visitantes. Me viene a la cabeza la Feira de Santos de Monterroso, un municipio de la bella y apacible comarca de A Ulloa (Lugo), uno de los mercados más importantes de Galicia en su género. En el arranque de la melancolía otoñal, cuando la luz comienza a ser menos viva, los vivos se congregan alrededor de los animales que les dan sustento y de otros productos de la tierra para recordarse que siguen en este mundo, para buscar para sus cuerpos nutrientes de los que alimentarse. Comerán y beberán para entrar en calor, recorriendo los numerosos puestos de la feria. Para los afectos de sus almas también se nutrirán de la memoria de los seres queridos que nos han precedido y que ya se fueron, y cuyo recuerdo nos sigue, también, alimentando.